La mala noticia se construye desde una agenda proselitista
El futuro inmediato sabrá explicarlo mejor. Por ahora, el presente registra los hechos de la peor manipulación mediática. Ocurre en Brasil con el expresidente Lula: la arremetida política que sufre es noticia de primer orden. En cambio, lo sucedido en Argentina (desde el saqueo a la casa de Adolfo Pérez Esquivel hasta la balacera en la sede de La Cámpora) ocupa un lugar marginal en la agenda informativa del aparato mediático conservador.
En Ecuador, un crimen lamentable y las cifras manipuladas por una entidad privada solo sirven para retratar -una vez más- a periodistas y diarios que rebasan todo límite ético y que están bien concentrados en la tarea proselitista de quienes los aúpan, financian y con quienes se reúnen en amenos cócteles.
No están nada bien las cosas en el campo del periodismo de América Latina. La verdad es la víctima. Y volvemos a demandar un ejercicio responsable, con argumentos y al servicio de las audiencias. Nada más que eso. No importa si con ello ganan o pierden determinados actores políticos, lo que cuenta es el registro de la realidad. Esa es la tarea ética del periodismo verdadero, y si no se asume de esa forma tendremos nuevamente corrientes subterráneas de opinión, movilización social e insurgencia política a favor de posturas radicales, fruto de la mentira, el chantaje y la falsificación de la prensa proselitista. (O)
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