La Corte Internacional de Justicia Ambiental es un postulado pleno
La propuesta ecuatoriana a la Conferencia del Clima ha tenido un gran impacto político. Y tiene sentido y hasta razón frente a la realidad y, sobre todo, a una circunstancia concreta como es la del estado del medio ambiente del planeta.
Y ello va unido a esa propuesta también de aprobar en la ONU una Declaración Universal de los Derechos de la Naturaleza. Las dos forman parte de una sola concepción sobre lo que debe ser nuestra conducta ambiental. Y por lo mismo requiere de un debate mucho más amplio. Ya no estamos para jugar con el tiempo y los recursos: es hora de tomar decisiones trascendentales.
Por eso llamó mucho la atención también el pedido del presidente ecuatoriano, Rafael Correa, de exigir un tratado mundial que declare a las tecnologías que mitiguen el cambio climático y sus respectivos efectos como bienes públicos globales, garantizando su libre acceso.
Si las grandes potencias del mundo no entienden esta lógica, tenemos por delante un debate innecesario y las cumbres serán abortos de un sinnúmero de propuestas decentes y frontales ante una naturaleza en estado de coma. (O)
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