Julian Assange tuvo que esperar mil días para una declaración
Julian Assange lleva casi tres años en la embajada de Ecuador en Londres. Una ‘sanción’ como esta merece reparación plena. Se refugió allí para evitar la persecución de una potencia política y militar. La justicia sueca se negó a tomar la declaración del fundador de WikiLeaks. No hay ningún argumento que justifique aquello. Ayer se conoció que la Fiscalía sueca decidió tomar esa declaración en nuestra sede diplomática. ¿Era necesario que transcurriera tanto tiempo -casi de ‘condena’- para hacer lo que desde el primer día solicitó Assange? ¿El sentido común no dictaba cumplir con este trámite común? Ni siquiera se trata de un juicio, pero más pudo la presión de una potencia en contra de quien se atrevió a revelar cómo actuaron (y siguen actuando) ciertos países y medios de prensa con la información que es de interés público. Ojalá esta decisión dé por concluida tanta persecución y violación de derechos humanos a un ciudadano del mundo. Y al mismo tiempo ha quedado muy claro que la justicia que tarda no es justicia.
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