EE.UU. tiene un papel vital para construir la paz mundial
Ojo: un documento secreto filtrado por WikiLeaks es uno de los memorandos especiales del grupo Red Cell de la CIA, titulado ‘¿Qué pasa si los extranjeros ven a Estados Unidos como un exportador de terrorismo?’, y describe cómo diversos grupos terroristas aprovechan las libertades y la multiculturalidad del país norteamericano para reclutar a ciudadanos estadounidenses para operaciones en el extranjero. Ahora, con las facilidades de internet y las redes sociales, parecería que esa tarea se ha vuelto más sencilla.
Además, el Consejo de Seguridad de la ONU alentó el viernes pasado, a todos los países con capacidad para hacerlo, a tomar “todas las medidas necesarias” para actuar contra los yihadistas del Estado Islámico en Siria e Irak. Lo hizo en una resolución impulsada por Francia en respuesta a los ataques en París y fue adoptada por unanimidad. Y también propone “redoblar y coordinar” la lucha antiterrorista, expresa la intención de ampliar las sanciones contra individuos y entidades vinculadas con el Estado Islámico y pide hacer más para detener el flujo de combatientes extranjeros hacia Oriente Medio.
No se trata de una revelación (la de WikiLeaks) de poca monta y tampoco de una resolución (la de la ONU) para advertir que viene la paz y una confluencia de factores a favor de mejorar la correlación de fuerzas en el mundo.
Como nunca antes en la historia, una fuerza militar ‘reducida’ ha puesto a todas las potencias en jaque y al mundo en vilo. ¿De dónde salió el Estado Islámico? ¿Quién construyó o ayudó a crear semejante monstruo? ¿No fue la mayor potencia militar del planeta? ¿Por qué lo hizo? ¿Dónde quedan las palabras y hasta reconocimiento de la ahora aspirante a la candidatura a la presidencia de EE.UU. por el Partido Demócrata, Hillary Clinton (que señalamos en este mismo espacio la semana pasada)?
Lo que vive ahora Europa no es casual y tampoco obedece solo a un asunto religioso o de fanatismo, como parece que quieren hacernos creer algunos medios y políticos. Al contrario, hemos llegado a esta situación porque EE.UU. ha promovido una cultura de dominación bélica, ha financiado grupos armados para derrocar a los gobiernos que no son de su afecto o que, por lo menos, no se someten a sus políticas guerreristas o por la disputa de recursos naturales estratégicos.
Entonces, le corresponde a este país, a su gobierno, a sus fuerzas políticas, intelectuales y económicas una decisión clave para todo el planeta: generar, diseñar y construir la paz mundial como una tarea estratégica para salvar a la humanidad.
No es posible tener en vilo a miles de millones de seres humanos porque se quiere imponer un solo modo de vida y de pensamiento. Si seguimos financiando guerras y conflictos, habría que tomar en cuenta lo dicho por Albert Einstein en su momento: “No sé cómo será la tercera guerra mundial, solo sé que la cuarta será con piedras y lanzas”.
Y sí, sus palabras podrían ser proféticas. Por lo mismo, EE.UU. -sobre todo- tiene una responsabilidad enorme, tal como lo revelan los documentos exhibidos por WikiLeaks en 2010. (O)
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