Las complejas tensiones políticas para América Latina
Durante la semana que viene varias organizaciones, líderes y grupos políticos se reunirán en Quito, en la tercera edición del Encuentro Latinoamericano Progresista (ELAP). Y esta vez coincide con un momento tenso para el proceso político iniciado hace más de una década. Esa nueva ofensiva para desmontar las conquistas sociales, económicas y culturales alcanzadas está en marcha. Se denomina “Nuevo Plan Cóndor” y quizá tenga sentido no solo mirarlo así sino entenderlo en la dimensión de la imagen que evoca. El movimiento progresista hizo mucho y alcanzó cifras de reducción de la pobreza, para la igualdad social, de justicia y soberanía como nunca antes. Pero todo ello ocurrió en medio de una enorme presión de aquellos sectores corporativos y políticos para no perder sus privilegios ni canongías.
También es cierto que se han cometido errores, pero son propios de las circunstancias en las que se produjo todo este proceso. A diferencia de la instalación del neoliberalismo (con dictaduras sanguinarias, gobiernos represivos y legislaciones antinacionales) el progresismo latinoamericano se hizo en democracia y con el mayor respeto a los derechos humanos y las libertades en general. Por lo mismo también sufre el desgaste de la misma lógica liberal de la democracia. Por todo ello será muy importante la reunión de Quito y valorar con la mayor participación la reflexión sobre estos temas y la perspectiva para un pleno buen vivir. (O)
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