La Celac sienta las bases para un potente cambio de época

- 28 de enero de 2016 - 00:00

La IV Cumbre de Mandatarios de la Celac, realizada ayer en Quito -convertida en la capital de América Latina-, ha sido un hito en la historia de nuestra región. Lo de fondo es el vertiginoso crecimiento de esta corriente, en una confluencia plural, pero determinante en la necesidad de una verdadera integración. Como nunca antes los presidentes de nuestras repúblicas pueden hablar sobre su propio destino, sin tutelaje alguno. Hace falta más ritmo y velocidad, una institucionalidad con todo el brío para solventar y desarrollar los procesos instaurados. Sí, todo eso falta, pero ya están las bases y nadie puede dudar que la historia registrará estos momentos como ese lugar donde se adquiere otra identidad y se da el salto necesario para dejar atrás décadas de una inercia solo a favor de ciertas hegemonías y para beneficio de unas élites egoístas y sin arraigo cultural latinoamericano. Además, la cita de ayer pone en perspectiva la capacidad de nuestra región para salir adelante en las peores circunstancias. Y a la vez, es un reconocimiento a la tarea desarrollada por Ecuador este año, durante la presidencia pro tempore. (O)

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