Que cada una de las funciones del Estado cumpla su misión

- 24 de abril de 2019 - 00:00

Un informe independiente, que tuvo poca difusión entre los medios de comunicación locales y nacionales, da a conocer que la tarea de la Asamblea Nacional mejoró su calificación.

Quien confirma esto es la Red Latinoamericana por la Transparencia Legislativa, que aplica la misma metodología, cada dos años, en 13 países de la región, con un cuestionario similar de casi 500 preguntas y con cuatro ejes básicos: labor del Congreso o Asamblea, normatividad, presupuesto y gestión administrativa y participación ciudadana.

¿En qué posición está Ecuador? El estudio señala que el primer lugar lo ocupa Guatemala, con 76,9 puntos; Venezuela ocupa la última posición, con 21,2 puntos; y la Asamblea de Ecuador está quinta, con 65,9 puntos.

Si todas las funciones del Estado cumplen su papel con independencia unas de otras, lo más probable es que el país funcione bien. El Congreso o Asamblea es el resumen de toda la sociedad diversa que, a su vez, está integrada por profesionales, trabajadores, hombres, mujeres, jóvenes y ancianos, todos, sin exclusión.

Que sea diversa significa también que las ideas, aunque distintas, fluyen y se discuten, las leyes se debaten, se elaboran y se aprueban con los votos necesarios. Lejano quedó el Congreso de las confrontaciones a cenicerazos, lo cual no significa que todo sea paz; ahora los ataques violan la intimidad de una conversación telefónica o se inmiscuyen en correos electrónicos de rivales políticos.

Lo importante es que se ha incrementado la transparencia y los debates de ideas y que la Asamblea Nacional se preocupa por los temas de transparencia. Hay un ítem no menos importante, tiene que ver con el uso adecuado de los recursos públicos asignados a ese poder del Estado.

Las irregularidades, cuando se presentan, deben ser investigadas y aclaradas, tal como ocurrió con las destituciones, el año pasado, de dos asambleístas. El legislador Jorge Corozo asegura que existe mayor conciencia para limpiar la mala imagen que en el pasado se tenía de la Función Legislativa. (O)