La corrupción es un fenómeno mundial que no para de crecer

- 12 de julio de 2018 - 00:00

La ONG Transparencia Internacional (TI) señala que la percepción sobre corrupción en el mundo es alta porque el 67% de todos los países indica que efectivamente ese fenómeno está presente, especialmente en el sector público, y que sigue en aumento.

Dinamarca, Nueva Zelanda y algunos países nórdicos son los menos corruptos, en tanto que Corea del Norte, Sudán del Sur y Somalia son lo contrario. Entre 176 países analizados, Ecuador ocupa el puesto 126, un nivel similar al de otros países latinoamericanos. “En demasiados países la gente se ve privada de sus necesidades básicas y se acuesta cada noche con hambre debido a la corrupción, mientras que los poderosos y corruptos disfrutan con impunidad de estilos de vida lujosos”. Con esas palabras explicó el preocupante índice el presidente de TI, José Ugaz.

¿Qué está haciendo nuestro país para erradicar de raíz la corrupción en la administración de los recursos fiscales? En realidad se han registrado varios intentos que solo se han quedado en buenas intenciones. El martes, y con la presencia ética de Julio César Trujillo, la presidenta de la Asamblea Nacional, Elizabeth Cabezas, dio a conocer su proyecto de ley que, al parecer, no solo se queda en el hecho de la denuncia, que es muy importante, sino que busca recuperar el dinero que se ha desviado de varias formas durante el manejo de los recursos del Estado. Cabezas envió un mensaje a los ciudadanos que quieran, de manera voluntaria, devolver el dinero obtenido de manera ilegal.

Se podría, dijo, establecer un beneficio, como la reducción de penas.

Tomando como fuente a la Comisión Anticorrupción, la presidenta de la Asamblea Nacional afirmó que la cifra estimada por dinero obtenido de manera ilícita es de $ 24.000 millones. El proyecto no se contrapone con la Ley de Extinción de Dominio, que será presentada por el Ejecutivo en los próximos días. Interpretando las palabras del presidente de TI, que ningún ecuatoriano duerma tranquilo mientras no sea devuelto todo el dinero que se llevaron quienes manejaron recursos públicos y lucraron con ellos. (O)