Consumismo y solidaridad, las dos caras de diciembre

- 12 de diciembre de 2019 - 00:00

Diciembre es, sin duda, un mes que llena de emoción a quienes no han perdido el espíritu navideño. Aquellos que ansían que llegue la Navidad para reunirse en familia y compartir gratos momentos con parientes que no ven muy seguido. El motivo de fondo es el nacimiento del Niño Jesús.

Sin embargo, hace muchos años ese concepto tan sublime se ha desvirtuado por el consumismo, el mismo que hace que aquellos que trabajan y mantienen un hogar centren sus preocupaciones en cuánto deben gastar en Navidad y en fin de año. Comprar todo lo necesario para las cenas, ropa, regalos, es el denominador común en estas fechas.

Y cada vez aparecen más “necesidades”, las cuales son creadas por aquellos que en el mercado se pelean por vender sus productos. Los que lo hacen de manera virtual usan las redes sociales como aliadas.

Diciembre es un mes donde avalanchas de personas transitan apresuradas de un lado a otro y copan los centros comerciales, bahías, outlets, almacenes, restaurantes... Es como una pandemia.

Hay un punto de inflexión en todo este entramado festejo: se llama solidaridad. Todos los días, en cualquier parte, indistintamente de donde se resida, vemos a hombres, mujeres y niños, nacionales y extranjeros, que se toman las calles como refugio y herramienta de trabajo. En ellas venden caramelos o cualquier producto que les genere algún ingreso económico.

Son aquellos que tuvieron que salir huyendo de su país, ya sea por la crisis o la violencia, y buscan que manos solidarias les brinden una oportunidad para mejorar su calidad de vida. Ser solidario no significa dar lo que ya no se necesita; ser solidario es compartir con el más desvalido, con el menos afortunado.

Y no solo se trata de cosas materiales sino de actitudes que motiven a estas personas a seguir en la lucha diaria, con palabras que los enaltecen, que levantan su autoestima, que les permite ver un futuro mejor en el horizonte; es la luz de la estrella de Belén que alumbra sus caminos. (O)