La conciencia se impuso al incumplimiento de la ley

- 31 de marzo de 2020 - 00:00

En un Estado de derecho la ley está por encima de toda persona y autoridad. De ella no puede escapar ni el rico ni el pobre, ni el alto funcionario ni el ciudadano común, la ley es para todos.

Las normas lo que buscan es crear un marco legal para que la sociedad se desarrolle y las personas puedan convivir de la mejor manera, siempre pensando en el bienestar común.

Bajo estos principios, hace exactamente 15 días las autoridades del Ecuador dispusieron la vigencia del toque de queda, que consiste en la prohibición o restricción para circular libremente por las calles del país, estar en lugares públicos y que los habitantes permanezcan en sus hogares.

La razón fue el evitar el contagio masivo del coronavirus. Sin embargo, hubo muchas personas que no acataron la disposición, hicieron caso omiso y de ahí que las autoridades correspondientes aplicaron sanciones, pese a las justificaciones motivadas o no de los infractores.

Los primeros días el número de detenidos era preocupante, decenas y hasta cientos, cifra que poco a poco fue disminuyendo hasta que al sábado 28 de este mes el número de personas detenidas por no acatar el toque de queda llegó a 1.016 a nivel nacional. Al parecer fue el tope, porque al día siguiente la cifra se mantuvo inmóvil y las autoridades aliviadas.

La causa es simple, la conciencia se impuso en las personas porque han comprendido que la medida tiene una enorme importancia para el bien común, puesto que no se trata simplemente de respetar una norma, sino de cuidar la vida de todos.

Hay que cumplir con lo que dice la ley, en cada uno de los campos. En todas las acciones, las públicas y las privadas. Las autoridades, por supuesto, pero también los ciudadanos debemos cumplir siempre con lo que dicen las normas legales establecidas y no actuar de acuerdo a intereses y conveniencias, mucho para sacar provecho o por irresponsabilidad. (0

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