La calma se restablece poco a poco en el país tras el paro

- 16 de octubre de 2019 - 00:00

El país vivió casi dos semanas de violencia, de irrespeto a los derechos humanos, de agresión verbal y física, de destrucción de bienes públicos, privados y patrimoniales, pero nada dura para siempre y hoy Ecuador recupera la paz que le fue arrebatada.

Desde ayer, ya los estudiantes de escuelas, colegios y universidades -no en su totalidad- volvieron a las aulas a recuperar el tiempo perdido involuntariamente.

Las ciudades recuperan su diario trajinar, pero en ellas, especialmente en Quito, quedan las secuelas de la destrucción, del odio, del oportunismo en el que se escudó un grupo de terroristas que utilizó el reclamo de los pueblos indígenas para hacer de las suyas, para pescar a río revuelto, para desestabilizar al Gobierno.

Gritaron consignas, alejadas del verdadero motivo por el cual los indígenas se movilizaron hacia la capital. Pero hoy quedaron en silencio.

En las calles y edificios quedan las secuelas de la destrucción, pero sus habitantes se han empoderado de las ciudades donde habitan y con mingas han tratado de recuperar lo que les quitaron, no solo en lo material sino, y más importante, en lo inmaterial: la paz ciudadana.

De ese capítulo de terror, de inestabilidad, de zozobra, ya el país viró la página. El retorno de la democracia luego de 40 años no se iba a afectar por un grupo de desestabilizadores que opacó lo que sería una marcha pacífica y la convirtió en un campo de batalla.

En el país, además, se hace un control al costo de los pasajes urbanos, intercantonales e interprovinciales con una línea directa de denuncia por si alguien no cumple con lo establecido por el Ejecutivo: el cese de los efectos del decreto 883.

El mismo control se ejercerá en los mercados donde se comenzó a vender los productos provenientes de la Sierra a precios desorbitantes. Ecuador es un país soberano y de paz y no se dejará mancillar por intereses mezquinos. (O)