El Telégrafo
Ecuador / Sábado, 30 de Agosto de 2025

El nivel de vida de ecuatorianos y ecuatorianas ha mejorado en los últimos años y eso no necesita de cifras, que las hay, sino que se evidencia en la vida cotidiana. Hoy, podemos constatar que existe mayor empleo, gracias en gran medida a las importantes inversiones sociales y en infraestructura que se realizan en el país; que hay menos desigualdad, con familias que tienen más y mejores servicios básicos, de educación y salud; y mejores ingresos en todos los niveles.

Las trabajadoras domésticas cuentan con un sueldo digno -cuando empezó esta administración sus salarios no llegaban ni al nivel del salario básico-, los periodistas y otros profesionales cuentan hoy con una remuneración mínima que no depende del caprichoso criterio del dueño del negocio. Maestros, médicos, policías y militares, también se han beneficiado de una política salarial coherente y equitativa.

Según datos de la Senplades, los ingresos laborales promedio en el sector formal aumentaron un 26% entre 2007 y 2012, pasando de $ 485,1 a $ 612,5, y para el sector informal casi un 42% en ese mismo periodo. El ingreso per cápita promedio de los ecuatorianos aumentó, solo entre 2011 y 2012, de $ 1 759 a $ 1 932 y se espera terminar este año en $1 982.

El aumento de salarios no se trata solo de cuánto dinero extra se recibirá cada mes, sino que tiene un efecto multiplicador en diferentes áreas: se incrementa el consumo, se dinamiza el mercado interno y se posibilitan mejores condiciones de vida.

También se reducen las desigualdades. El país está viviendo desde hace años un cambio social inclusivo que combina reducción de pobreza, reducción de desigualdad y aumento del consumo por habitante.
El nivel de bienestar de la población no solo se mide en cuánto gana y cuánto gasta, cuánto y qué consume, también se expresa en cómo la gente se siente y si siente que le llegan los beneficios del crecimiento  y el desarrollo social.

Más allá del aumento del salario mínimo, que se discute en estos días, está la evidencia de que el país está superando los mínimos en muchas esferas.