Al abrir los ojos sintió su cuerpo paralizado en medio de escombros y polvo mientras que la sangre caliente bañaba su rostro. Jimmy Baque no asimilaba aún lo que ocurría hasta que los gritos y gemidos de desesperación se oían tan lejanos y cercanos a la vez que entró en pánico.
Así empieza el relato de uno de los sobrevivientes del terremoto del 16 de abril. Él quedó atrapado entre los escombros del hotel y centro comercial Felipe Navarrete, en el que se contabilizaron 92 muertos y 31 rescatados. Tras el incidente, la víctima tiene la esperanza de reiniciar su vida, aunque sabe que esto tomará mucho tiempo, pues a pesar del panorama gris no desea abandonar su natal Manta.
Baque recuerda que ese día llegó a las 06:00 a laborar como artesano en una panadería, hasta las 15:00. Luego de cumplir con su jornada se dirigió en su pequeña moto al centro de Tarqui -frente al hotel-, donde mantiene un puesto en el que vende funditas de roscas. Esta actividad informal le ayuda al sustento de su hogar, pues a sus 26 años tiene una esposa e hijo que mantener.
“Ya iban a ser las 19:00 y aún tenía 6 fundas por vender -de las 50 que llevó-, así que decidí ir al centro comercial porque ahí tengo clientes fijos”.
Nunca llegó a la vereda. El terremoto lo sorprendió en medio de la calle y un golpe en la cabeza lo desmayó. Cuando despertó solo sentía la sangre, polvo y oscuridad, hasta que sonó su celular. “Tenía una posición incómoda -con los brazos hacia atrás- que me permitió sacar mi celular del bolsillo de mi pantalón y contestar. Era mi compadre -Álvaro Chóez- le dije que estaba vivo, pero que tenía mucha sangre, entonces él inició mi búsqueda”.
De inmediato Chóez juntó a un grupo de amigos y familiares que iniciaron la búsqueda en medio de gritos con las luces de los celulares. Removieron los escombros sin ninguna otra herramienta más que sus manos. “Estuve a punto de desmayarme, pero recordar a mi hijo de 2 años me dio fuerzas para no dormir y pedir auxilio. También la llamada de mi madre me motivó. Ella estaba asustada, le dije que ya me estaban sacando del lugar”.
Simona Yoza, su madre, entró en desesperación y aunque todos le aseguraban que estaba bien, ella no confiaba en nadie. “Luego del terremoto llamé a todos mis hijos -son 6-. Cinco me contestaban el celular; a uno se le cayó la casa y estaba preocupada, pero me angustió más que mi ‘Chinito’ (seudónimo del joven) no respondía. Mi corazón me decía que algo estaba mal, así que entré en histeria, pero gracias a Dios él salió con vida”.
Luego de 2 horas y media sus amigos lograron sacarlo de los escombros y lo trasladaron en una camioneta al hospital más cercano, donde recibió los primeros auxilios.
Sin embargo, la aglomeración de heridos y la escasez de recursos médicos impidieron que tenga una buena atención, por lo que su esposa Jeniffer Moreno buscó a los dirigentes de la Gobernación del Guayas para pedir ayuda y solicitar el trasladado a Guayaquil. “A mi esposo y a mí nos trasladaron de inmediato en helicóptero hacia una clínica privada -por medio del IESS-, donde le suturaron nuevamente las heridas y le hicieron todos los estudios respectivos para que tenga una adecuada recuperación”.
Con 50 puntos en su cabeza y varios moretones en su cuerpo, Jimmy Baque agradece a Dios la nueva oportunidad de vida. Repite una y otra vez que tuvo mucha suerte.
“Espero levantarme pronto. Agradezco a la generosidad de todo el país que ha aportado para que nuestra ciudad se levante. Todos se han unido en esta desgracia, somos muchos los afectados y reconstruir nuestras vidas no será fácil por lo que este aporte ayuda muchísimo. Asimismo agradezco a la Gobernación que ha gestionado para que yo tenga una buena asistencia médica y nos ha entregado donativos para mi familia y mis padres”.
Baque actualmente se recupera en la casa de su primo en Villa España, en Guayaquil, donde el martes llegó Julio César Quiñónez, gobernador del Guayas, quien junto a su equipo de trabajo donó víveres, colchones, pañales y ropa para su esposa, hijo y padres que están atentos de su recuperación.
“Él es una de las tantas víctimas del terremoto de 7.8 grados de Manabí. Nosotros les hacemos una ficha a los damnificados y sobrevivientes, el fin de este método es agilitar las consultas médicas. Las víctimas en estos momentos tienen prioridad, la idea es ayudarlos a superar este proceso y que así se levanten y reconstruyan nuestros hermanos afectados”, contó Quinóñez. El funcionario aseguró que el Gobierno usará todos los recursos necesarios para atender a las víctimas y a los damnificados. (I)