La península adopta cambios en su economía y controles en los accesos

La emergencia saniria por la pandemia del nuevo coronavirus alteró la dinámica de las poblaciones que están ubicadas al norte de Santa Elena. En Olón se impulsa en proyecto agrícola “Sembrando Viviremos”.
09 de mayo de 2020 00:00

La reactivación agrícola es la apuesta de las comunas del norte de la península de Santa Elena, afectadas por la emergencia sanitaria.

En Olón está en marcha el proyecto “Sembrando Viviremos”, con el apoyo de la Junta de Agua de Manglaralto, la Espol y la Prefectura de Santa Elena. “Estamos apostando a la producción agrícola a mediano plazo, de momento, activando 50 huertos comunitarios”, indicó José Reyes, presidente de la comuna.

 La acción, según Reyes, se debe a que la falta de turismo está golpeado con el cierre de hoteles y hostales, así como el control de las calles. Se ha dotado a la comunidad de semillas de ciclo corto, como pepino, cebolla, tomate, pimiento, rábano para retomar la actividad agrícola que, debido al turismo, había quedado relegada.

Arcos de desinfección, control en ingreso de vehículos y cambios en la matriz productiva son, entre otros, las acciones emergentes que impulsan las comunas de la península de Santa Elena para mitigar los efectos del covid-19 en sus localidades.

 Así lo manifiestan dirigentes de los cabildos comunales que instan a las autoridades cantonales, provinciales y de salud, que extiendan su labor en estos territorios, con el incremento de brigadas de salud y que se efectúen pruebas rápidas en la población, mientras dura la emergencia.

 Por ejemplo, en San Pedro la restricción de las actividades productivas se siente con mayor intensidad; según Mario Aquino, dirigente de la comunidad, la mayoría se dedica a la pesca artesanal que ahora está semiparalizada.

 “Actualmente salen a faenas de pesca máximo dos personas por embarcación, cuando lo habitual es que sean al menos cuatro”, comenta Aquino, quien agrega que desde hace una semana se instaló a la entrada de la comuna un arco de desinfección para vehículos que está a cargo de dos voluntarios.

 Advierte que no existe un cerco epidemiológico totalmente efectivo, por cuanto se desconoce el número real de personas posiblemente contagiadas, pese  los esfuerzos del GAD cantonal que ya adquirió las pruebas de detección rápida.

 En Valdivia, comuna vecina, la situación es similar. Rolando Reyes comenta que también tienen un arco de desinfección y a eso se suma el control y bloqueo de las principales calles de la comuna para vigilar el ingreso de personas que no son de la localidad.

 “Hace dos semanas se adquirieron 40 pruebas rápidas, de las cuales, cerca de 20 salieron positivos”, advierte; por ello insta al Ministerio de Salud que llegue con brigadas. Pese a ello se ha conformado un comité de emergencia local con voluntarios que, gracias al GAD cantonal, entregó 400 raciones alimenticias; poco en comparación con las 1.300 familias que viven en Valdivia.

 En la comuna, la mayoría se dedica al eviscerado de pescado en las empresas instaladas en el lugar, aunque advierte que la actividad está semiparalizada, pues es imposible que trabajen 500 personas en un espacio de 2.000 metros cuadrados.

 Para él se hace menester volver la mirada a la producción agrícola, como era hace más de 50 años, de hecho ya existen más al norte, proyectos piloto de huertos comunitarios que permitirán, al menos sostener a familias con economías de sustentación.

 Enrique Villón, presidente de la comuna Puerto Chanduy suma otra preocupación: el 10 de mayo comienza la salida de los barcos pesqueros artesanales y advierte un incremento de actividad, lo que hace temer el contagio de covid-19, ya que a esta localidad llegan comerciantes no solo de Santa Elena, sino también de otras provincias del país.

En comunas como Ayangue, Palmar, Montañita y Olón, los cabildos también han adoptado el control en el acceso de los vehículos y personas, sobre todo a la entrada de cada localidad, que consiste en que las personas no salgan de los automotores.

Reactivación agrícola
En Palmar, una de las comunas más pobladas (más de 13.000 habitantes), la actividad pesquera y turística se ha detenido. Carlos Cucalón, presidente del cabildo, sostiene que desde que inició la emergencia se tomó la decisión de cerrar el acceso al poblado y a diario se procede a desinfectar a todo vehículo que ingresa.

 “Ahora estamos en campañas de fumigación y con empresarios de la localidad que ayudan con raciones alimenticias; sin embargo, en abril, el covid se llevó a 20 personas”, se lamenta.

 “Pese a las campañas médicas que comenzaron la semana pasada se hicieron 41 pruebas de las cuales salieron 17 positivos; hemos insistido que no se detengan estas acciones y se mantenga un brigada médica en la comunidad”, dijo. También se ha coordinado la entrega de un túnel de desinfección a la entrada de la comuna. (I)

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