El manejo cercano del territorio facilita el control a los municipios

El cambio de semaforización está a cargo de los 221 cantones del país. Su profundo conocimiento del territorio y la realidad de sus espacios los convierte en entes idóneos para decidir la fase que se debe aplicar en cada localidad.
13 de mayo de 2020 00:00

El Gobierno Nacional determinó que los comités de operaciones de emergencia (COE) cantonales, en coordinación con los COE provinciales, seleccionen el momento idóneo para un cambio en la semaforización. Esta decisión podrá apoyarse en los informes que periódicamente actualiza el COE nacional.

Las diferencias económicas, poblacionales, incluso culturales de cada cantón, marcan distintas realidades que, a su vez, modifican el momento en que se podría dar paso a un nuevo color dentro de la semaforización.

Para Pablo Jurado, prefecto de Imbabura y presidente del Consejo de Gobiernos Provinciales del Ecuador (Congope), resulta indispensable reconocer las limitaciones que podría presentar cada cantón.

“Lo que menos podemos hacer es equivocarnos porque se trata de vidas”, asegura Jurado, quien explica la necesidad de los COE de contar con profesionales en diversas áreas, que analicen los datos, realicen proyecciones y determinen los pro y contras de cambiar el color en la semaforización.

En municipios grandes disponer de estos profesionales quizá no sea un problema, dice Jurado, sin embargo, para cantones medianos y pequeños esta asesoría resulta fundamental.

En función de esta necesidad, el Congope generó acercamientos con profesionales de la Universidad San Francisco de Quito (USFQ) y del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), quienes podrían entregar su asesoría técnica a municipios medianos y pequeños.

Se trata de coordinar esfuerzos
En Quito, la ciudad más poblada del país en la actualidad, la administración del alcalde Jorge Yunda mantiene acciones de control y se establecen protocolos para -eventualmente- cambiar la semaforización en la capital.

La administración municipal desde un inicio trabajó con medidas y controles necesarios en la ciudad, siempre en coordinación con las autoridades nacionales.

Estas acciones conjuntas no solo están enfocadas en el freno que se ponga a la expansión del virus, sino también a la vigilancia respecto al buen uso de los recursos públicos.

Es por ello que la Asociación de Municipios del Ecuador (AME) resolvió llevar un trabajo permanente, a través de una comisión técnica, con la Contraloría General del Estado.

Los municipios a cargo
Lourdes España Muñoz, socióloga de profesión y parte del Frente de Sociólogas del Guayas, considera acertado el entregar a las autoridades locales la decisión respecto al cambio de semaforización.

“Los municipios son conocedores de todo lo que se requiere sobre sus ciudades. Conocen sus fortalezas y debilidades, por tanto son los llamados a determinar el momento adecuado para reiniciar las actividades”, manifiesta España.

Los gobiernos locales, como primera autoridad de cada ciudad, pueden determinar -de primera mano- cuáles son los sectores más vulnerables y “mapear” las zonas que requieren mayor atención.

Ocupación hospitalaria
Roberto Beletanga, coordinador de hospitalización médica del Hospital Carlos Andrade Marín (HCAM), explica que la coordinación con el alcalde resulta fundamental para mantener las medidas de seguridad.

Que no se produzcan aglomeraciones, dentro y fuera del hospital, y que se respete la distancia segura y el uso de mascarilla en exteriores es una tarea que se podría realizar de mejor manera con apoyo y liderazgo de los gobiernos seccionales.

La importancia de la disciplina
Algo en lo que coinciden, tanto autoridades como profesionales de distintas áreas, es en el compromiso ciudadano que se requiere para un cambio de fase.

La población debe tener claro que, más allá de las decisiones de las autoridades, el riesgo de contagio y propagación del covid-19 depende, en gran medida, del respeto a las reglas de la “nueva normalidad”.

Freddy Torres Salas, jefe de la Unidad de Epidemiología del Hospital Carlos Andrade Marín, afirma que según el conocimiento que se tiene al momento del virus se entregan recomendaciones a las autoridades.

Sin embargo, insiste, sin el compromiso de la comunidad ningún esfuerzo ni medida tomada podrá servir para salvar vidas. (I)

La cercanía de los gobiernos municipales puede contribuir
Uno de los retos más grandes para los pobladores está en mantener las normas de bioseguridad que regirán la “nueva normalidad”. El respeto a estas directrices está atravesado por factores sociales, educacionales y psicológicos. El profesional de la salud mental, doctor Octavio Huerta, considera que recibir estos cambios de directrices por parte de las autoridades locales podría reducir la desobediencia ciudadana. “Es más probable -a nivel psicológico-  que la gente responda a lo que considera más cercano”. Esta situación no es exclusiva de Ecuador o América Latina, sino que se presenta a escala mundial, puntualiza Huerta. Estudios hablan de que esta “rebeldía” para acatar las normas, responde a la sensación del individuo de “pérdida de control”, por tanto, que las normas sean impuestas por el gobierno local es una buena opción para influir de mejor manera en la población, siempre y cuando exista una buena relación entre estas autoridades y la gente. (I)

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