El narcotráfico tienta a pescadores artesanales

- 15 de diciembre de 2018 - 00:00
Los narcotraficantes buscan a estas personas, porque conocen muy bien el mar y sus coordenadas, los cargamentos son movidos en lanchas rápidas.
Fotos: Rodolfo Párraga / EL TELÉGRAFO

El bajo precio de las faenas y los robos en alta mar son factores que afectan al sector. Los réditos por mover mercadería ilícita van desde $ 40.000.

Una ganancia de $ 40.000 en un viaje de cinco días es la tentación para que pescadores artesanales de escasos recursos económicos caigan en las redes del narcotráfico.

En Jaramijó (Manabí), la esposa de un pescador apresado por los guardacostas por transportar droga, contó que los factores que incidieron fueron la falta de pesca, los bajos ingresos que dejan las faenas y el terremoto (abril de 2016).

Esos factores agravaron la  situación económica de su familia y eso motivó a su esposo para que se convierta en mula del narcotráfico, decisión que hoy lo tiene tras las rejas.

Forma parte de un grupo de 31 pescadores repatriados que llegaron a Ecuador desde Estados Unidos, el pasado 8 de noviembre.

Está encarcelado en el Centro de Rehabilitación Social (CRS) El Rodeo ubicado en Portoviejo. “Su situación anímica es mala”, contó su compañera, quien solicita que le permitan llevarle alimentos.

En Santa Elena, otra comunidad pesquera, es otra la situación. El principal problema es la “inseguridad en el mar” a causa de los piratas.

“Nos atacan, se llevan los motores y material de pesca, dejándonos con los brazos cruzados”, reclamó Silvano Ch. dirigente de Santa Rosa.

De eso se aprovechan “los narcos” quienes contactan a los pescadores y les ofrecen montos que sobrepasan los $ 30.000, para movilizar las cargas ilícitas.

En octubre pasado, el Ministerio de Justicia informó que eran 355 los vinculados. Pero para Silvano son más de 1.000 los detenidos en cárceles de EE.UU., Guatemala, Nicaragua, México, El Salvador, Panamá y Colombia.

La situación al norte del país es más compleja. Un pescador de San Lorenzo (Esmeraldas), quien prefirió no decir su nombre, cuenta que existe “mucho miedo en la zona”, por ello en la población se escuchan rumores, pero no se atreven a realizar declaraciones oficiales.

El pescador anónimo afirma que el narcotráfico está entre los actores políticos. “El 50% de la población cae por la necesidad y la falta de empleo,  a otros los obligan, si no haces el trabajo corre riesgo tu familia”.

El pescador es tentado por las redes ilícitas,  porque conoce el mar y las coordenadas. Detalló que “ese el principal problema, pero nadie dice nada por miedo”,

En Manta hay muchas historias, un pescador contó que las bandas ofrecen entre $ 40.000 y $ 50.000 para realizar este tipo de viajes en lanchas rápidas, que pueden durar hasta cinco días.

Quienes aprovechan y pueden ganar esta oferta son quienes poseen matrículas de de pescador, las cuales les permiten embarcar combustible y obtener un zarpe (salida de pesca) y pueden navegar hasta tierras mexicanas.

Esta actividad ilícita es atractiva para muchos, sin embargo es “un pasaje cargado de temor, pero con la posibilidad de ganar mucho dinero”, contó el pescador.

En Manabí 2.000 matrículas están bloqueadas
En el Puerto de Manta un pescador dijo que hoy en día se hace mal uso de la matrícula de capitán de barco. La situación para obtener el documento se puso más complicada desde este año. “Desde las autoridades se insiste en hacer cursos y una serie de requisitos” dijo.

El presidente de la Federación de Organizaciones Pesqueras y Análogas del Ecuador (Fopae), Jimmy López, recalcó que unas 2.000 matrículas se encuentran bloqueadas porque los navegantes “no han hecho los cursos de la Organización Marítima Internacional (OMI)”.

Uno de ellos es Giovanni Baque, quien desde hace un mes la tiene bloqueada, cuenta que el trabajo en el mar es como una “cortina de humo”, muchos salen a vender combustible en el mar y otros a llevar sustancias ilícitas, pero es su medio de sustento y deben continuar.

Tomás Flores ascendió de categoría en la navegación. Realizó siete cursos para convertirse en patrón costanero, pero hoy su permiso también está bloqueado.

La mayoría de las matrículas con ese estatus pertenecen a pescadores artesanales, indicó López. (I)

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