Las casas de valores buscan dentro del mercado las mejores condiciones de precio e interés para tratar estos activos

Docentes del magisterio negocian sus bonos de jubilación en la Bolsa de Valores

- 14 de marzo de 2017 - 00:00

El rendimiento de esos instrumentos financieros permite a los profesores financiar costos de salud, educación, turismo, entre otros. La medida se implementa desde 2013.

Entre enero de 2014 y diciembre de 2016 se negociaron $ 237 millones en bonos pertenecientes a maestros jubilados en las bolsas de valores de Quito y GuayaquilEstas operaciones se dan a raíz de la ejecución de un plan de jubilación temprana que el Gobierno aplicó en 2013 para los profesores del magisterio nacional.

El Gobierno entregó a los educadores, aparte de todas sus prestaciones y derechos adquiridos por los años de servicio, un bono que iba desde los $ 47.700 para los servidores que se jubilaron en 2013 y de $ 51.200, para quienes lo hicieron en 2014. Los plazos de vencimiento son de 5 y 10 años.

Para conocer cómo utilizar este instrumento financiero, la Asociación de Casas de Valores de Quito capacitó a 15.000 profesores en todo el país.

La presidenta de la Asociación de Casas de Valores (Asocaval), Katiuska Viteri, explicó que el plazo de estos bonos está vinculado a la edad del jubilado.

En el caso de un maestro que tiene entre 65 y 69 años de edad, el bono lleva un plazo mínimo de 5 años. Si tiene 60 años, su bono vencerá después de 10 años. De acuerdo a estos tiempos, los primeros bonos emitidos en 2013 se negociarán en 2018; y los emitidos en 2014 se cobrarán en 2024.

La tasa de interés también es variable. Los bonos de 5 años tienen un interés de 5,04%, mientras que  los de 10 años pagan el 6,54% anual.

Viteri indicó que los bonos que más se han negociado son los que tienen 6 años de plazo vigente por un monto de $ 50 millones y que vencerán en 2023.

Los bonos de 2014 vencen en 2024 y se negocian al 75% de su valor real; un bono que vence en 2018 ya se cotiza entre el 85% y el 90% del precio.
En 2014 el rendimiento promedio se ubicó en el 11,2% y terminó en 2016 en el 14,4%.

La evolución de participación de bonos en bolsa también creció de 0,22% en octubre de 2014 a 6,7%, alcanzando su demanda más alta en agosto 2016, con el 10,1% (ver infografía).

La emisión de estos bonos se dio mediante una resolución que contempla restricciones de negociación: no son de libre transferencia, e implica que los beneficiarios no pueden transferir o vender estos bonos; toda transacción referente a ellos deben hacerse a través de la Bolsa de Valores de Quito o Guayaquil. El sistema financiero local no puede adquirirlos para encaje bancario ni en índices de iliquidez. La regulación establece que ninguna  entidad pública puede comprar estos bonos.

La representante de Asocaval explica que el papel de las casas de valores ha sido buscar inversionistas que no estén dentro de estos esquemas para que los bonos tengan liquidez, los cuales están sujetos a la oferta y la demanda.

“Como casa de valores garantizamos que la negociación esté hecha de la mejor manera y justa; el pago de estos bonos está manejado por un sistema de control automático de transferencias bancarias desde el Banco Central a las cuentas de los clientes o beneficiarios”.

Viteri comentó que los jubilados buscan fondos para cubrir sus gastos de salud, entretenimiento, entre otros, para mejorar su calidad de vida, para lo que necesitan liquidez.  

El proceso de jubilación a través del pago de un bono es positivo porque reconoce el trabajo y un incentivo económico que les proporciona seguridad a los maestros, señaló Wilmer Santacruz, presidente de la Red de Maestros del Magisterio.

“Este mecanismo no existía en los anteriores gobiernos, incluso los profesores no querían jubilarse porque sus pensiones eran de miseria y no tenían un incentivo como el que aplicó el actual Gobierno” dijo Santacruz.

Afirmó que en anteriores administraciones, un maestro percibía un sueldo promedio de $ 280 y actualmente un educador que ingresa al magisterio empieza ganando más de $ 817. Con este incentivo de los bonos, el maestro puede vivir de una manera diferente, segura y digna. (I)

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