La confianza del consumidor crece en Ecuador

- 23 de abril de 2019 - 00:00
Foto: Archivo / El Telégrafo

Después de que estuviera a la baja por dos meses, en febrero de este año el indicador económico aumentó.

El Índice de Confianza del Consumidor (ICC) creció 0.8 puntos en febrero de este año en comparación con enero. Según datos del Banco Central del Ecuador (BCE), ese mes el ICC fue de 38.9 puntos. Mientras que en enero fue de 38.1.

El crecimiento se da después de que desde diciembre se observara una disminución en la confianza del consumidor.

Estos resultados se obtuvieron en la Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y Subempleo que se llevó a cabo en el área urbana de las ciudades de Ambato, Cuenca, Guayaquil, Machala y Quito.

Sin embargo, pese a este crecimiento, el ICC de febrero de este año disminuyó 1.4 puntos en comparación con lo observado en el mismo mes de 2018. No obstante, se incrementó en 2.7 puntos con relación a dos años atrás.

El Índice de Situación Presente (ISP) también aumentó en febrero en 0.6 puntos con relación a enero del 2019, registra 36.7 puntos. Lo mismo sucedió con el Indicador de Expectativas (IDE), aumentó 1.4 puntos en febrero, obteniendo 43.4 puntos.

Patricio Almeida, consultor económico, explica que estos índices se basan en una consulta a los hogares ecuatorianos sobre, por ejemplo, qué compraron en el mes o qué piensan comprar. Si los consumidores tienen expectativas positivas es porque el Gobierno va por buen camino, asegura.

A su criterio, este crecimiento significa que los ecuatorianos tienen un poco más de confianza en las políticas económicas que aplica el Gobierno Nacional.

Almeida lo atribuye, por ejemplo, a que el riesgo país continúa con su tendencia a la baja y al acuerdo que se alcanzó con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

El consultor considera que esta confianza continuará aumentando, no con gran optimismo, pero sí será positiva. Sin embargo, Marcelo Varela, analista económico, cree que este ICC debería estar a la baja hoy y a futuro.

Varela dice que para que este índice crezca depende de que las personas ganen más, su estabilidad laboral y exista menor inflación para que haya confianza de consumir.

“Pero esto en la realidad no está sucediendo. Si el nivel de empleo cae ¿puede mejorar la situación económica del hogar? La respuesta es no”, analiza Varela.

El analista explica que el índice se construye sobre la base de algunas preguntas, por ejemplo, de cómo ven la situación económica del hogar y si tienen la capacidad de comprar.

Almeida, sin embargo, aclara que estos índices son cualitativos, no cuantitativos, es decir se trata de las expectativas de la gente. (I)

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