Cuatro centrales de generación eléctrica no están operativas

- 24 de octubre de 2018 - 00:00
El ministro de Energía y Recursos Naturales no Renovables, Carlos Pérez,.participó en el XIII Encuentro de Minería, Energía y Petróleo, realizado en Quito.
Foto: Álvaro Pérez / El Telégrafo

La construcción de las hidroeléctricas Quijos, Mazar, Toachi Pilatón y el proyecto termoeléctrico Ciclo Combinado pasan por un proceso de mediación con los contratistas para reactivar las obras.

El Gobierno deberá renegociar con las empresas contratistas la reactivación de la construcción de tres hidroeléctricas y una termoeléctrica que se encuentran paralizadas por una terminación unilateral de los contratos, manifestó este martes 23 de octubre el ministro de Energía y Recursos Naturales no Renovables, Carlos Pérez.

“Tenemos muchos activos fijos sin producir en estos proyectos”, reconoció el Secretario de Estado durante su participación en el XIII Encuentro Anual de Minería, Energía y Petróleo que se realizó este martes 23 de octubre en Quito.

Se trata del proyecto hidroeléctrico Quijos, que registra un avance del 46,7%; el proyecto Mazar con el 87,3% de obra; Toachi Pilatón que registra un desarrollo del 85,4% y el proyecto termoeléctrico Ciclo Combinado, con un avance del 57,47%.

Pérez recalcó que la resolución de estos contratos depende de los procesos de mediación que actualmente se desarrollan; la Contraloría General del Estado deberá dar el visto bueno para solucionarlos.

“Debemos volver a sentarnos en la mesa para buscar una salida y para que esos activos y anticipos empiecen a rendir frutos para el país”.

En el caso de la hidroeléctrica Toachi Pilatón, el Banco del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (Biess) invirtió $ 250 millones, pero la recuperación del capital lleva dos años 11 meses de retraso, pues la construcción del proyecto no ha concluido.

Ante ello el ministro Pérez aseveró que por ahora no habrá una solución a las exigencias de pago del Biess, hasta que no se resuelva la conclusión de la obra, algo que podría demorar más de dos años.

Otro de los problemas que debe solucionar el régimen es el rediseño de la hidroeléctrica Coca Codo Sinclair, que en su inicio proyectaba una potencia instalada de 1.500 megavatios, pero en realidad alcanza esa cifra apenas por cuatro horas. “Pero sí podemos producir entre 900 y 1200 megavatios de una manera continua”.

La hidroeléctrica Santiago también deberá ser rediseñada pues se proyectaba una potencia de 3.600 megavatios, pero, según la estimación del Gobierno, su capacidad es de 2.400 megavatios.

“Debemos ajustar esos diseños, porque de nada sirve hacer inversiones por cierta cantidad de megavatios, cuando no podemos producir eso”, señaló Pérez.

Por otra parte, adelantó que la inauguración de la hidroeléctrica Minas-San Francisco está prevista para noviembre y Delsitanisagua para diciembre.

Otra de las preocupaciones del Gobierno son las condiciones de estiaje que afectan el nivel de los ríos, de los cuales dependen los proyectos de generación hidroeléctrica instalados.

“En los últimos 40 años, las lluvias han bajado en un 7% y los meses de estiaje que eran de 2,5 meses hoy son 4,5 meses. Esa es una preocupación crítica y por ello se apunta a proyectos que se manejen a través de motores a combustión de gas”, reconoció el ministro.

Producción petrolera en bloques 86 y 87 se apalanca en Perú

La empresa estatal ecuatoriana Petroamazonas y la peruana Petroperú negocian el transporte de crudo, luego de que entren en producción los bloques 86 y 87 ubicados fuera de la zona intangible del Parque Nacional Yasuní, los cuales son parte de la ronda petrolera Sur Oriente.

La iniciativa es poner esos campos en producción, a través de una empresa inversionista y usar la infraestructura peruana para transportar el crudo a la refinería en Talara, ubicada en el norte del Perú.

El ministro Pérez dijo que el impacto en comunidades indígenas en los bloques 86 y 87 serán mínimos, por lo que no esperan conflictividad.

Sin embargo, el presidente de la Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (Conaie), Jaime Vargas, manifestó que se coordina una gran movilización nacional para rechazar la nueva ronda petrolera y la política minera del Gobierno.

“El extractivismo en nuestros territorios será el punto de quiebre del gran diálogo nacional”, advirtió el dirigente indígena. (I)

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