De qué sirve que se vaya la flota langostinera de arrastre compuesta por 120 embarcaciones, si dejan 30 barcos pomaderos que hacen la misma destrucción del ecosistema marino y que incluye los huevos de los peces, el acabar con los cardúmenes jóvenes que no pueden ni siquiera reproducirse”.
Este fue el cuestionamiento formulado por Manuel Banchón, pescador artesanal de la provincia de El Oro, ante la decisión de dejar a la flota pomadera de arrastre faenando en el mar.
Desde el 15 de diciembre por decisión del Ejecutivo la flota langostinera dejará de operar en el país. La zona de acción de esta flota se da en las costas de la provincia de El Oro, en Posorja y en General Villamil Playas.
“El pedido de eliminar a esta flota lo hemos venido haciendo desde hace algunas décadas y nadie nos escuchaba, hasta que este Gobierno observó que el daño es irreversible y agradecemos y aplaudimos la valentía que tuvo al terminar este arte de pesca”, anotó.
Urbino Cruz, pescador de la península de Santa Elena, asegura que tiene 50 años en el mar y ha visto cómo cada vez se pesca menos. Hace dos décadas obteníamos toda la panga llena de pescado; ahora apenas y con suerte dos gavetas.
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