El criterio ambiental juega un rol decisivo al buscar beneficios para su empresa

- 05 de junio de 2018 - 00:00

Daniel Romero, gerente general de Enkador S. A. y Valeria Fuentes, responsable de Seguridad Industrial, Salud y Ambiente de la empresa, explican cómo mitigar el impacto de la industria textil.

¿Cómo una empresa puede proteger el medio ambiente? Para Daniel Romero, gerente general de Enkador S. A., la respuesta es hacer un “buen” producto que no se tenga que desechar.

Con ello se refiere a ‘cerrar el círculo’ (o en inglés closing the loop), es decir finalizar con el ciclo de un producto, impulsando a los clientes a reciclarlo para darle una segunda vida.

La empresa ecuatoriana dedicada a la producción de filamentos sintéticos, textiles e industriales tiene más de 40 años de experiencia y apuesta por una economía circular para así mejorar la sostenibilidad de los productos y operaciones, intentando que la última opción sea el vertedero o la incineración de los residuos.

 Actualmente producen filamentos continuos de poliéster y poliamida (nailon) para costura industrial y floricultura, además de microfibras para limpieza y resinas, provenientes de las botellas PET posconsumo, para diferentes usos.

Para Romero, las principales medidas que favorecen la mitigación del impacto ambiental dentro de una empresa son diseñar procesos más eficientes y modernizarse continuamente en tecnología.

¿Cuál es el impacto de mi industria?
Esa es la duda que se debe resolver en primera instancia para desarrollar un plan de manejo ambiental. Así lo explicó, Valeria Fuentes, responsable de seguridad industrial, salud y ambiente de Enkador S. A.

La experta señaló que para cumplir con las disposiciones ambientales del país, es importante desarrollar un plan de manejo ambiental que, en primer lugar, analice qué impactos va a tener su negocio en cada una de sus fases y áreas de producción. Por ejemplo, su negocio puede tener impacto auditivo, por lo que es necesario controlar los niveles de ruido en decibeles.

La idea —dijo Fuentes— es “que el empresario conozca los impactos para que pueda programar una hoja de ruta que permita reducirlos e incluso eliminarlos”. Si se tiene varios residuos durante la producción, es necesario clasificarlos dependiendo del tipo.

Por ejemplo, si hay impacto en el agua, esta no se puede descargar directamente al ambiente, sino que se debe hacer un tratamiento previo, el mismo que puede ser de carácter físico-químico y biológico, y en el caso de un efecto en el suelo se puede contratar a una compañía que se dedique a eliminarlos de forma segura.

Es sustancial no olvidarse de realizar monitoreos periódicos de cada uno de ellos. En el caso de la planta de tratamiento de agua de Enkador S. A. los controles son trimestrales.

No obstante, no todos los impactos son negativos, también pueden existir efectos positivos. En el caso de la empresa textil, su proyecto de reciclaje de botellas PET es uno de los impactos positivos. Reciclan de del 20% al 25% de todas las botellas PET a escala nacional. Diariamente tratan 4,5 millones de botellas.

Según Romero, este proyecto además de tener concepto ambiental y social porque ayuda a muchas personas de bajos recursos, que son las que recogen los materiales, tiene una motivación económica. Resaltó que “a nivel individual y como inversionista se tiene el poder de decidir hacer algo mejor o peor en términos ambientales”.

Los expertos recomiendan revisar el Texto Unificado de Legislación Secundaria de Medio Ambiente (Tulsma) y el Acuerdo Ministerial No. 097-A del Ministerio del Ambiente de noviembre de 2015.

Sin embargo, no solo es importante enfocarse en la legislación nacional   que esté vigente. Si se quiere que el negocio no tenga problemas en el futuro —aconseja Romero— el empresario debe estar “consciente de que las autoridades ambientales se vuelven más exigentes cada vez. Aunque esté cumpliendo los parámetros hoy, no necesariamente los cumplirá mañana”. El emprendedor debe anticiparse a ello antes de invertir en una iniciativa.

Inversiones rentables y sustentables
La prevención es fundamental en el ámbito empresarial y no solo se refiere a una eventual emergencia o accidente, sino también al cambio de una normativa que afecte su negocio.

Para que la inversión sea rentable es necesario detenerse a pensar qué puede hacer para generar más y mejores beneficios en su empresa, sobre todo, qué tipo de proyectos se debe seleccionar y ejecutar. En ese punto —advirtió Romero— el criterio ambiental cobra importancia porque “uno como inversionista está buscando rentabilidad pero algo que también sea sustentable”.

En ese sentido, Enkador no solo se preocupó por cumplir las leyes ambientales nacionales, sino también las internacionales, ya que exporta el 50% de su producción hacia América Latina y Europa con normas, en algunos casos, aún más exigentes que en Ecuador.

“Si cambia la normativa, las inversiones que se realizaron no van a resultar provechosas. Nos anticipamos a eso y lo que hicimos fue comprar equipos de alta tecnología que nos permitan cumplir con las distintas disposiciones a lo largo del tiempo”, apuntó Romero, quien recordó que la planta de tratamiento de agua de la Enkador fue implementada casi a la par de la constitución de la compañía (43 años atrás) y cuando la normativa ambiental no exigía aún una infraestructura así.

El gerente general de Enkador resumió algunas de las medidas que se pueden tomar en cuenta para mitigar el impacto ambiental de una empresa: eficiencias energéticas, modernizaciones de equipo, plantas de tratamiento en el caso de generar un impacto y campañas de concienciación.

La política medioambiental dentro de una empresa debe actualizarse cada vez que se realice una nueva inversión —recomienda Romero— y lo dice por experiencia, ya que “nuestra primera inversión nos ha ayudado mucho simplemente porque se proyectó para que cumpliera con las distintas normativas que se han hecho más exigentes con el tiempo”.

Tener equipos avanzados —señala Romero— permite tener una inversión que perdure en el tiempo: “La idea es siempre estar a la par de la normativa, pero a un costo razonable”. (I) 

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Diseñar mejores procesos

Siempre existen mejoras tecnológicas que las industrias tienen que estar pendientes de cómo aplicarlas. En el caso de Enkador —según Romero— en los últimos años se han hecho inversiones en esa línea. De esa forma han ahorrado consumos energéticos: “Tiene áreas que han sido sobredimensionadas con motores y lo que hace es reconvertir las máquinas, las repotencia, les agrega otros motores. Antes los motores eran grandes con cadenas, ahora son pequeños y electrónicos. Uno debe cambiar los procesos para reducir significativamente los consumos energéticos”. Asimismo, Romero explicó que dentro del proceso productivo textil en el área tintura están atacando la generación del residuo. “Con las mejoras tecnológicas, antes 1 kilo de material con color requería de 20 a 30 litros de agua, ahora con lo que hemos hecho eso se reduce a la mitad o menos. Estamos haciendo lo mismo con menos descarga de agua, por ello el impacto ambiental es mucho menor”. Así, utilizan menos agua y menos químicos auxiliares, los cuales ayudan al pigmento a adherirse bien a la fibra. (I)

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Considerar el origen del desecho

Se debe ver el desecho individualmente, dijo Romero y agregó: ”Entonces con cada tipo de desecho que uno tiene, peligroso o no, incluso reciclable, debe pensarse ¿cómo reduzco esto? Hay que considerar su origen para que no haya que tratarlo más adelante”. Si, por ejemplo, se puede hablar antes con los fabricantes de los químicos que se usan, se puede pedir unos libres de mercurio. Puede ser más caro, pero más adelante no se tendrá mercurio en el proceso productivo. También se puede usar focos LED en vez de fluorescentes. (I)

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La conciencia ambiental en la empresa

Para Romero y Fuentes, es una labor permanente el crear conciencia ambiental dentro de la empresa. Por ello, creen que las campañas de comunicación deben ser constantes tanto para las altas esferas de la empresa como para los trabajadores en general: “No debe ser por decreto, la gente actúa cuando entiende para qué se están haciendo las cosas”. En esa misma línea creen que deben ir las políticas públicas ambientales, es decir no deben ser punitivas, sino explicar el “por qué de las cosas”. (I) 

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