El Telégrafo
El Telégrafo
Ecuador/Mar.18/May/2021

Política

Tendencias
Historias relacionadas

Darquea y Madera siguen dando guerra en los autódromos

21 de septiembre de 2011 00:00

Los nombres de Fernando Madera y Alfonso Darquea continúan vigentes en el automovilismo  ecuatoriano tras  varias décadas  acelerando sus máquinas a fondo en autódromos de este continente y de Europa.       

Pertenecen a aquella generación de pilotos que sucedieron a los consagrados Luis “Loco” Larrea (+), Salomón Dumani, Joel Silva, entre otras figuras, en los inicios de la década de los 60; desde ahí comenzaron una prolongada actividad que, con el correr de los años, ha dejado huellas en la afición.

Con ellos surgieron  pilotos de enormes cualidades conductivas como Guillermo “Palito” Ortega (+), Fausto Merello, Peter Juris, Arnaldo Sambucci, “Chino” Arias, Lotar Ranft, Hugo “Chino” Sosa (+), Martín González,  Pascal Michelet (+), Andrés Chiriboga, entre otros, que hicieron grande al automovilismo ecuatoriano.

Fernando Madera, piloto imbabureño de 70 años, recuerda con cierta nostalgia el  sábado 2 de mayo de 1970, una fecha inolvidable para él, pues ese día se  inauguró el autódromo de Yahuarcocha con la carrera 600 kilómetros y resultó triunfador al mando de un auto deportivo inglés, Relayand Simitar,  uno de los primeros de fibra de vidrio que llegó al país, con motor de 3.000 cc. y sintió una sensación muy especial.

En la pre-inauguración del escenario lacustre,  Fernando corrió en un auto adquirido en un remate de patrulleros de la Policía y que fue acondicionado, un Chrysler Dodge, con motor de 6.000 cc, palanca al volante, de 3 velocidades y “tuve la suerte de ganar la carrera,  y eso que  vinieron todas las glorias de ese entonces”, anota, al destacar que el conocimiento de la pista de 10 km alrededor del lago le favoreció mucho, ya que sabía todos los secretos del trazado, la construcción del escenario, y las curvas las conocía de memoria.

“Creo que los ecuatorianos nos dimos el lujo, quizá, de tener el tercer parque automotor más importante de Sudamérica”, sostiene, al destacar los autos de Guillermo Ortega (Porsche 908), Fausto Merello (Alfa Montreal) y el Porsche RSR, que lo adquirió de paquete en 1974, además de un Ferrari (nn).

No se ha retirado aún de las pistas, luego de 41 años de automovilismo. Aspiraba a correr junto a su hijo Fernando Jr. los 500 kilómetros de Yahuarcocha, talvez su última carrera, pero un accidente experimentado hace dos semanas, en el sector de Guayllabamba y que pudo ser fatal, lo privó de competir en la prueba internacional.

Riobambeño, de 64 años, se siente aún en capacidad de competir ante la nueva generación de pilotos que ha comenzado a abrirse campo en un mundo difícil y mucho más tecnificado como el actual.

Alfonso Darquea no ha dejado los fierros, sigue como en sus primeros años en este deporte, hace 4 décadas: “entusiasmado y optimista”, mas aún cuando su hijo, Alfonso Jr., ha comenzado a competir y con éxito en pista y ruta.

En Yahuarcocha ha experimentado sus mayores satisfacciones, pero también situaciones adversas, como el incendio de su auto Renault Turbo en plena competencia, lo que le afectó a él y a su hija María Caridad en la zona de pits, al abastecer el auto de combustible.

Son más de 30 carreras las que ha ganado en el autódromo imbabureño, tanto en la pista grande como en el anexo 2, destacando las 6 Horas de Yahuarcocha, válida por el campeonato Bolivariano en 1983, que se corrió en Panamá, Perú y Ecuador.

La de Alfonso es una familia tuerca. Alfonso José, Juan Javier (karting), su hijo político Fernando Faini, y su hermano Marcelo son amantes  del vértigo y la velocidad.

Campeón nacional en 3 ocasiones, subcampeón 6 veces, ganador de la vuelta a la República en 6 oportunidades, confía en las nuevas figuras y dice que requieren del apoyo de los organismos deportivos.

Darquea y Madera son los pilotos que han logrado soportar el paso del tiempo, sin  llegar a ser olvidados como otros grandes  de su época. El fin de semana Alfonso se impuso en Yahuarcocha en la prueba de autos clásicos; Fernando, en cambio, vio los toros desde la tribuna.

Las más leídas