La “Tri” ya se hospeda en su casa de Monteolivo

25 de mayo de 2012 - 00:00

Compromiso es la palabra que define con exactitud el inicio de los trabajos de la “Tricolor” en la Casa de la Selección, con miras a los cotejos eliminatorios ante Argentina y Colombia, previstos para el 2 y 10 de junio próximos, respectivamente.

Hasta ayer, solo dos jugadores, Cristian Suárez y Oswaldo Minda, no fueron parte del primer día de tareas en Monteolivo. Ambos llegaron recién anoche a Ecuador y desde hoy se integran a los entrenamientos bajo la dirección 

Reinaldo Rueda. Los 22 restantes se mostraron contentos y entusiastas por continuar en el camino para una tercera clasificación mundialista. “El grupo es muy bueno, entre todos nos llevamos bien y eso será importante a la hora de enfrentar a un rival complicado como Argentina”, sostuvo el defensa Diego Calderón.

Previo al inicio de las tareas, y mientras cinco jugadores (Adrián Bone, Diego Calderón, Juan Carlos Paredes, Alexander Domínguez y Gabriel Achilier) dialogaron con la prensa, el resto del plantel se entretuvo con el clásico “torito”.

El más emotivo fue el extremo derecho Renato Ibarra, quien por primera vez acude a un llamado oficial de la selección mayor. Hasta el año anterior formó parte de la “Tricolor” Sub 20, pero no participó en  el Mundial de la categoría por un problema muscular.

Según el estratega “cafetero”, el momento de Renato es de lo mejor en el Vitesse de Holanda y por eso lo convocó al combinado patrio. La armonía en el grupo fue evidente. El mejor jugador del momento, Antonio Valencia, por ejemplo, se mostró bromista con Jaime Ayoví y con el zaguero central Frickson Erazo, con quienes realizó ejercicios de calentamiento, previo a la pichanga. 

En cada toque de balón exhibió los dotes que lo han llevado a convertirse en el máximo referente del balompié ecuatoriano en el mundo y sobresalir entre los jugadores del Manchester United de Inglaterra.

Tiene una especial clase para tocar el esférico e incluso se diferencia solo por la forma de pararse  en el gramado. Por eso, para el conglomerado de cámaras, no fue problema ubicarlo. “Vamos 2-1”, le repetía Valencia a Ayoví, mientras éste último señalaba un empate. “No estamos 1-1”, señalaba la “Yoya”. Quien dio la última palabra como juez fue Erazo, al declarar el marcador a favor del “Toño”.

Tras el pitazo del preparador físico, Carlos Velasco, se dio por finalizada la “pinchanga”. Una vuelta alrededor del gramado y enseguida, en parejas, los jugadores iniciaron  ejercicios musculares sobre una especie de pelotas sin dejar de sonreír. Los compatriotas cumplieron la tarea designada por el profesional.

“La idea es venir para trabajar y aportar a la selección. Vamos a respetar y hacer lo que diga el entrenador. Estamos tranquilos y concentrados, primero en Argentina. Se respira aire positivo y eso es bueno”, dijo Gabriel Achilier.
Hasta el clima, que por la mañana fue gris en la capital, cambió para la tarde, y los rayos solares acompañaron  los movimientos de los seleccionados. Casi todos lucieron pantalones, solo algunos acalorados  como Renato Ibarra trabajaron en pantaloneta. (VNH)

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