La familia del exdeportista recibió un reconocimiento ayer

Jarrín, el primer ecuatoriano olímpico y pionero del atletismo

- 30 de abril de 2014 - 00:00
José Rodríguez (d), sobrino nieto de Jarrín, entregó una camiseta con el rostro del exatleta al viceministro del Deporte, José Moncayo. Foto: Santiago Aguirre | El Telégrafo

La familia del exdeportista recibió un reconocimiento ayer

Alberto Jarrín es considerado el pionero del atletismo ecuatoriano. Fue el primer deportista del país en participar en unos Juegos Olímpicos, en París 1924. Falleció a los 81 años en un accidente de tránsito y ayer recibió un homenaje post mórtem por sus años dedicados al deporte nacional.

Sus familiares, que recibieron el homenaje en representación de Jarrín, no se lamentaron por el reconocimiento tardío y aseguraron que su legado en el atletismo tiene más valor al recordar su nombre.   

José Rodríguez, sobrino nieto de Jarrín, recibió la medalla que le entregó José Moncayo, viceministro del Deporte. “¿Cómo no hacer un reconocimiento a una persona tan insigne de nuestra patria? Con su voluntad y tenacidad llevó este ejemplo por tantos años en su vida. Es, sin duda, un ejemplo para las futuras generaciones”, dijo Moncayo.

Jarrín destacó en carreras de larga distancia y por esa razón participó en la prueba de los 10.000 metros en París 1924. Como espectador, asistió a los Juegos Olímpicos desde Berlín 1936 hasta los de Montreal 1976.

El presidente de Ecuador en ese entonces, José Luis Tamayo, respaldó económicamente a Alberto Jarrín, que viajó junto a Belisario Villacís y Alberto Jurado.

Con 8.000 sucres pudieron desplazarse a París y la colonia ecuatoriana en la capital francesa les proporcionó estadía y los uniformes con los que actuaron.

Durante el acto, la familia de Jarrín entregó una camiseta con su rostro impreso en ella y rodeada de escarapelas de diversos JJ.OO. a los que asistió, así como una medalla que certifica que fue el primer ecuatoriano en la mayor cita deportiva del mundo.  

El viceministro ofreció ubicar la camiseta enmarcada en un lugar especial en las instalaciones del Ministerio del Deporte, para que los deportistas que allí asisten a diario tengan una motivación más al ver los logros alcanzados por Jarrín.

Su motivación siempre fue el deporte. Por ello viajaba constantemente, ya sea por sus propios medios o invitado a diversas competiciones. Entre 1932 y 1980 viajó a todos los Juegos Panamericanos y Bolivarianos, ya sea como deportista, dirigente, kinesiólogo o simple espectador.

No era un improvisado en lo que se refiere a la rehabilitación física de los deportistas, ya que se preparó en Alemania en esa rama y se vinculó a los atletas ecuatorianos. Sus manos eran consideradas ‘milagrosas’ cuando de sanar a un deportista se trataba.  

En su época era el mejor y por esa razón fue designado líder de la organización de los primeros Juegos Deportivos Nacionales que se realizaron en el estadio Olímpico de Riobamba, en 1926, cuando apenas tenía 26 años.  

Además de la organización de los Juegos Nacionales, participó como miembro de la delegación de la provincia de Pichincha y participó en las competencias de 5.000 y 10.000 metros planos. “Es un honor recibir este presente y este merecido reconocimiento a quien entregó muchos años de esfuerzo y sacrificio por el deporte ecuatoriano”, aseguró José Rodríguez.

Rodríguez contó que luego de sus viajes y participaciones en el extranjero, su tío abuelo retornó al país con implementos deportivos que los repartió en Quito, Guayaquil y Ambato para el uso de otros atletas que estaban en formación.

Jarrín era amante del deporte, no solo del atletismo, pues también practicó tenis y ajedrez, además de su gusto por el fútbol.

A más de practicar varias disciplinas, Jarrín era un estudioso de los idiomas. Hablaba inglés, alemán, francés, portugués e incluso quichua. También conocía algunas palabras indispensables del ruso, sueco y japonés.

Su legado incentivó el crecimiento del atletismo con el pasar de los años, ya que varios deportistas decidieron seguir esa actividad.

DATOS

Alberto Jarrín Jaramillo fue el primer ecuatoriano en participar en unos Juegos Olímpicos. En París 1924 corrió en la prueba de los 10.000 metros.

Después de su presencia en los Juegos, siempre estuvo vinculado al deporte como aficionado y viajó por todo el mundo.

Atleta, entrenador, kinesiólogo, profesor de educación física y de tenis fueron algunas de las actividades en su vida.

En una ocasión contó que gastó unos 10 millones de sucres en sus viajes por el mundo. “La mejor inversión que se hace es viajar”, expresó.

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