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Hoy se despide un grande

03 de septiembre de 2011 - 00:00

Hoy  a las 19:00   en el coliseo Voltaire Paladines Polo de  Guayaquil  se realizará el partido de despedida de un grande del tenis,  uno de los más importantes  deportistas en la historia del Ecuador: Nicolás Lapentti Gómez.

Homenaje por demás merecido para quien además de todos los triunfos que consiguió a lo largo de su carrera, también se convirtió en un ejemplo e inspiración para los jóvenes deportistas ecuatorianos, por su entrega y su espíritu de lucha; especialmente cuando defendía los colores patrios en la Copa Davis, así como también por su comportamiento ejemplar dentro y fuera de las canchas, convirtiéndose por todo lo antes mencionado en un verdadero embajador de nuestro país a nivel mundial.

Y  esta ocasión tan especial, tan trascendente, tenía que contar con un invitado de lujo como el americano Pete Sampras, uno de los más grandes tenistas de la historia, ganador de 14 títulos de Grand Slam, y quien a lo largo de su carrera  acumuló 286 semanas como número 1 del ranking mundial, récord que va a ser muy difícil de superar.

Parece mentira que el día de hoy vayamos a presenciar la despedida de “Nico”, y estoy seguro de que todos los que lo acompañamos de una u otra forma a lo largo de su carrera sentiremos algo de tristeza y nostalgia, pero también alegría al recordar todos los gratos momentos  y éxitos que nos hizo vivir.

Tengo el orgullo y la suerte de haber sido durante 3 años  su entrenador particular, en su último año como juvenil y en sus dos primeros años como profesional, así como también su capitán de Copa Davis durante 17 años, por eso  voy a compartir con ustedes algunas anécdotas de aquellos tiempos.

Me acababa de retirar como jugador profesional, era diciembre de 1993, y una tarde en el Tenis Club  me encontré con Nicolás, a quien conocía desde muy pequeño, jugamos un buen rato, conversamos de sus planes, yo le conté que había decidido dejar el tenis competitivo  y quedamos en entrenar otra vez al día siguiente.

Esto continuó durante un par de semanas, “Nico” tenía un torneo juvenil importante en Caracas, Venezuela, en  enero  de 1994, y su padre me pidió que lo acompañara esa semana, lo cual acepté. “Nico” avanzó hasta la final de singles, instancia en la que  cayó ante el prometedor juvenil brasileño Guga Kuerten, pero  se coronó campeón en dobles junto al venezolano Kepler Orellana, derrotando a Kuerten y su compatriota Ricardo Schlachter.

Y de esa manera, esos 8 días en Caracas se alargaron a tres años como entrenador personal de Nicolás, quien con apenas 17 años  tenía una gran madurez  y muchas ganas de trabajar y de llegar muy alto como tenista profesional.

Un mes más tarde, en mi primera serie como capitán del equipo ecuatoriano de Copa Davis, al mando de un grupo muy joven, integrado por Nicolás Lapentti,  Pablo Campana, Luis Adrián Morejón y Andrés Alarcón, conseguiríamos un triunfo ante Puerto Rico, en San Juan. Esta serie marcaría el debut como singlista de “Nico”, con una victoria por tres sets a cero frente a Jorge González. ¿Quién podía imaginarse entonces que ese jovencito de 17 años se convertiría en el jugador ecuatoriano con más partidos ganados en esta competición?

Y si el año 1994 había comenzado bien para “Nico”, terminó de la mejor manera al ganar en  diciembre el prestigioso torneo Orange Bowl, en Miami, considerado el campeonato más importante del planeta a nivel juvenil  y derrotando en la final nada menos que a su amigo y rival Gustavo Kuerten.

Recuerdo que la final se jugó el 25 de diciembre a las 9 de la mañana, un hermoso regalo de Navidad para “Nico” y para todo el Ecuador.

1995 marcaría el rápido ascenso de Nicolás en el ranking de la ATP; la primera mitad del año no había sido muy fructífera  para él y su ubicación solamente le permitía jugar los circuitos satélites, hoy desaparecidos y reemplazados por los futures. Era  junio  y viajamos junto con “Nico” y el preparador físico, el Justo Campaña, al satélite de Colombia.

En la primera etapa, jugada en Barranquilla, “Nico” logró su primer título como profesional, venciendo al cubano Juan Pino en la final, repitió lo hecho con títulos en Pereira, Cali y Bogotá, dominando el circuito de punta a punta. Ya los jugadores y el público se daban cuenta de que este chiquillo guayaquileño estaba para desafíos mayores.

A continuación en el satélite de Ecuador ganó las etapas de Quito e Ibarra, perdió la final en el Club Nacional en Guayaquil y se impuso en  la última etapa en el Guayaquil Tenis Club, en  una serie impresionante de siete títulos y una final en ocho torneos de singles, que se constituyó en un récord  que se mantiene vigente en este tipo de torneos.
Un par de semanas después ya con un ranking que le permitía participar del ATP de Bogotá, superó la fase clasificatoria  y logró su primer título ATP con apenas 19 años, algo que sorprendió a propios y extraños.

En los últimos dos torneos de ese año, llegó a la final del Challenger de Lima, Perú, y levantó el trofeo de campeón en el Challenger de Santiago de Chile.
Estos resultados lo catapultaron desde el puesto 625 a comienzos del año, hasta el lugar 109 en el ranking de final de éste; verdaderamente impresionante.

Lo que más llamaba la atención de Nicolás a su corta edad  era su fortaleza mental, su tranquilidad para manejar la presión y su gran estado físico para soportar partidos largos; virtudes que sumadas a su inteligencia táctica lo llevaron a ubicarse en el sexto lugar del ranking ATP en el año 1999; su mejor temporada.

Una anécdota que siempre recuerdo  y que retrata la tenacidad y competitividad de Nicolás sucedió en  1996: hicimos un larguísimo viaje a Jakarta, Indonesia, a Nicolás no le llegó su equipaje y no tenía zapatos de tenis, recorrimos todas las tiendas de deportes de la ciudad y no pudimos conseguir los zapatos talla 48 que utilizaba “Nico”, una talla imposible de conseguir en un país de gente de estatura muy pequeña; a esto se sumó que la noche previa a su partido de primera vuelta lo atacó un virus estomacal que lo mantuvo toda la noche despierto con vómitos y fiebre alta, pensé que no jugaría al día siguiente y más aún con un clima húmedo y que rondaba los 40 grados, pero  con zapatos prestados y enfermo procedió a derrotar en dos sets al danés Frederik Fetterlein, jugador ranqueado entre los cien mejores del mundo.

La gran mayoría de tenistas no se hubieran levantado de la cama ese día,  pero “Nico” sí, y de esa forma, con esa actitud, siempre afrontó toda su carrera, siendo un luchador incansable, que nunca dejó de sorprendernos  y, cuando las cosas se veían más complicadas, él siempre encontraba la manera de salir airoso, por eso tuvo muchos de sus mejores resultados en Copa Davis, una competencia hecha a la medida de su temperamento de gladiador, a su espíritu de equipo y a su amor a nuestra patria.

El día de hoy todos los ecuatorianos rendiremos tributo a un gran tenista, mejor persona, caballero a carta cabal, abanderado deportivo de nuestro país... al que hoy le daremos las gracias   por todos los triunfos y las alegrías que nos regaló durante su exitosa carrera deportiva.

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