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La nieve atrae a los niños de Nueva York

- 07 de febrero de 2016 - 00:00

Los días en que sale el sol, el Central Park se convierte en un blanco parque temático.

La fuerte tormenta ocurrida en los Estados Unidos no afectó el ánimo de los niños, quienes decidieron salir a las calles y divertirse deslizándose en la nieve.

Este es uno de los juegos favoritos tras las nevadas: deslizarse por las cuestas con trineos u otros aparatos improvisados.

En muchos caso, la densa capa de nieve impide que los niños y jóvenes vean lo que hay debajo, suelen cruzarse con alguna roca o algún altibajo del terreno y se llevan un buen susto.

En Nueva York, es frecuente ver a niños y jóvenes resbalándose por las laderas del Central Park. Los días en que sale el sol, este se convierte en un blanco parque temático. Las familias juegan con trineos y esquíes y las tiendas — muchas de las cuales había permanecido cerradas el día—, se vuelven a llenar de clientes.

La masa blanca acumulada en Central Park, punto de referencia habitual para calibrar el nivel de una tormenta en la ciudad de Nueva York, alcanzó finalmente los 26,8 pulgadas (más de 66 centímetros), muy cerca del récord de la nevada de 2006 (26,9 pulgadas). Para evitar que los niños sufran las consecuencias de exponerse a la nieve, varios programas familiares de televisión ofrecen consejos sobre cómo protegerlos del intenso frío.

A la hora de jugar con la nieve hay que tener en cuenta la situación de los niños; no solo porque son más frágiles y necesitan más seguridad, sino porque presentan un mayor riesgo de sufrir hipotermia.

La razón está en que los más pequeños no regulan bien la temperatura corporal, porque su ‘termostato’ interno aún está inmaduro.

Hay que tener especial cuidado con los más pequeños, ya que, debido a la inmadurez de su mecanismo de termorregulación son mucho más sensibles tanto a las temperaturas altas como a las bajas, y la capacidad de generar calor en su organismo es más difícil de controlar. En realidad, la hipotermia es más común de lo que parece. Se produce cuando la temperatura del cuerpo está por debajo de 35 grados y los signos típicos son el temblor y algunas zonas se tornan amoratadas, etc.

Los niños pueden manifestar su malestar a través del llanto y la irritación, o justo con lo contrario, la letargia y, en casos graves, las alteraciones neurológicas y el coma.

En relación con la ropa y el calzado, se recomienda atuendos impermeables (mono de nieve y botas) ya que los niños caerán muchas veces y hay que evitar que estén mojados. Asimismo, es importante que lleven la ropa que se ajuste a su talla; así, se aconseja vestirles con varias capas delgadas, preferiblemente con ropa a prueba de viento exterior.

Los niños deben vestirse con una capa más de ropa que la que un adulto usaría en las mismas condiciones climáticas.

Finalmente, el niño debe estirar y calentar las articulaciones antes de aventurarse a este tipo de actividades. La diferencia de temperatura entre nuestro organismo y el exterior hace que los músculos estén más contraídos, por eso las lesiones pueden ser mayores.

La tormenta de nieve que está azotando estos días la costa este de Estados Unidos también ha quedado registrada desde el espacio gracias a los satélites meteorológicos de la Nasa y la NOAA.

Jonás, que está entre las 5 mayores nevadas que han caído en Nueva York, está superando muchos récords en varios estados y la nieve ha alcanzado los 76 centímetros en, al menos, 4 estados.

Las alertas por tormenta de nieve están activadas desde Virginia hasta Massachusetts. La tormenta ya es la tercera con mayor acumulación de nieve en Nueva York.

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