Planeta

El mayor retroceso de los hielos marinos se registró este año

- 10 de septiembre de 2016 - 00:00

Este descenso produce cambios en las corrientes oceánicas, según lo advierte la NASA.

Aunque los científicos insisten en los efectos del cambio climático, todavía puede parecernos demasiado lejano para preocuparnos. Las advertencias sobre el cambio climático suenan a veces como una táctica propagandística de los ecologistas para forzarnos a abandonar nuestros vehículos y cambiar nuestro estilo de vida, como lo afirma un especial de la National Geographic.

El hecho es que desde Alaska hasta los picos nevados de los Andes, el mundo se está calentando, y lo está haciendo rápidamente.

La temperatura media mundial ha aumentado 0,6 °C en el último siglo, también los lugares más fríos y remotos se han calentado mucho más.

 Según la National Geographic, los resultados no son agradables: el hielo se funde, los ríos se secan y las costas se erosionan, amenazando las localidades del litoral. La flora y la fauna también sufren el calor. No son previsiones, sino hechos documentados sobre el terreno. La temperatura media global y las concentraciones de dióxido de carbono (uno de los principales gases de invernadero) han fluctuado en un ciclo de cientos de miles de años conforme varía la posición de la Tierra respecto del Sol. Como resultado, se han producido las diferentes edades de hielo.

Sin embargo, durante miles de años, la emisión de gases de efecto invernadero a la atmósfera se ha compensado por los que se absorben de forma natural. Por lo tanto, las concentraciones de gases y la temperatura han sido bastante estables. Esta estabilidad ha permitido que la civilización humana se desarrolle en un clima consistente. En la actualidad, los humanos han aumentado la cantidad de dióxido de carbono en la atmósfera más de un tercio desde la Revolución Industrial. Estos cambios tan significativos se han producido históricamente en el trascurso de miles de años pero ahora se producen en tan solo unas décadas.

En la actualidad, con el aumento de las concentraciones de gases de invernadero, las capas de hielo que permanecen en la Tierra (como Groenlandia y la Antártida) también comienzan a derretirse. Esta agua sobrante podría hacer que aumente considerablemente el nivel del mar.

Este verano se ha registrado, según la NASA, el mayor retroceso en los hielos marinos. El descenso de la masa polar produce cambios en las corrientes oceánicas a escala global, agravadas por el efecto de un fenómeno siempre temido, El Niño.

 Un estudio de la Universidad de Exeter, en Inglaterra, publicado en la revista Nature Climate Change constata que en 2016 se registrará también la mayor concentración de CO2 en la atmósfera.

Según el diario español El País, ya se había superado ocasionalmente la línea roja de las 400 partes por millón, pero ahora, será el promedio anual el que sobrepase ese listón. La estación de Mauna Loa en Hawái registra aumentos anuales de 2 partes por millón.

La Antártida en su conjunto pierde hielo y el hielo marino que rodea a la Antártida crece, sí, pero únicamente por la topografía del continente y la forma del fondo marino.

Estos factores influyen en los vientos y las corrientes, lo cual alimenta un peculiar microcosmos en un contexto de indiscutible calentamiento global. Hace algunos años se ha observado también la presencia de lagos azules en la Antártida Oriental, la mayor masa de hielo del planeta.  “Durante mucho tiempo la gente ha asumido que esta parte del continente era relativamente estable, que no había muchos cambios, que es muy muy fría. Solo recientemente se han identificado los primeros lagos supraglaciales sobre el hielo”, ha explicado Jamieson al diario estadounidense The Washington Post. Por otro lado, el año 2015 fue el más cálido desde que empezaron los registros en 1880.

El diario estadounidense detalla el porqué de la preocupación. En 2012, la NASA anunció un deshielo de la superficie de Groenlandia sin precedentes en los últimos 150 años. Los indicios sugieren que este derretimiento está disparado por la formación de lagos supraglaciales. Estas masas de agua, formadas en verano por las altas temperaturas, pueden filtrarse y formar ríos bajo el hielo. Según el diario español El País, este proceso facilita el deshielo. Al llegar al mar, además, el agua dulce puede formar remolinos en el agua salada que facilitan la erosión en la parte frontal de los glaciares. “El tamaño de estos lagos, en la Antártida Oriental, todavía no es suficientemente grande, pero si continúa el calentamiento del clima en el futuro solo podemos esperar que el tamaño y el número de estos lagos aumente”, alerta Jamieson.

En 2007, los científicos de la ONU advirtieron que bastaría un deshielo parcial de los mantos de Groenlandia y de la  Antártida Occidental para provocar, a lo largo de siglos, un incremento del nivel del mar de entre 4 y 6 metros, inundando multitud de ciudades costeras. En ese sentido, hay que tomar en cuenta que la Antártida Oriental es la mayor masa de hielo del planeta. El cambio climático está afectando a sitios del patrimonio mundial”, dijo Adam Markham, subdirector del Programa de Clima y Energía de la Unión de Científicos Comprometidos. “Algunas estatuas de la isla de Pascua están en riesgo de perderse en el mar debido a la erosión costera.

Si los atributos que llevan a los visitantes hasta esos lugares resultan dañados por el cambio climático, podría generar un enorme revés para las economías que viven del turismo. Asimismo, en muchos de los arrecifes más importantes del mundo,  se observa este año una decoloración de los corales sin precedentes relacionada con el cambio climático.

El año 2015 fue el más cálido desde que empezaron los registros en 1880 y este fenómeno climático preocupa a los científicos.

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