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Cuando la muerte sorprende en la cuna

- 13 de agosto de 2016 - 00:00

La inmadurez del sistema nervioso del bebé puede ser una causa de este suceso.

Uno de los enigmas que la ciencia no ha logrado descifrar es la muerte inesperada de los bebés, que se define también como muerte repentina de un lactante aparentemente sano. Aunque suele suceder cuando el bebé está en la cuna, puede ocurrir en cualquier sitio y a cualquier hora.

Si bien se considera que la asfixia es la causa más frecuente de fallecimiento, hoy se sabe que existen otros factores que entran en juego, por ejemplo, el trastorno en la secreción de serotonina en el tronco cerebral, donde está situado el centro que organiza, automatiza y permite la respiración. Esta es solo una de las decenas de hipótesis que se manejan sobre el tema.

Hay otras causas que pueden estar relacionadas con la inmadurez del sistema nervioso y una posible predisposición genética favorecida por la mutación de un paquete de 11 genes que participan en el desarrollo del sistema nervioso autónomo que controla la respiración, el ritmo cardiaco o los reflejos, entre otras funciones básicas.

Según un artículo publicado en la revista Consumer, el tabaco también se relaciona con la muerte súbita, ya que los bebés de las madres que fuman durante el embarazo tienen una probabilidad 3 veces mayor de padecer el síndrome de la muerte súbita.

De igual manera, la exposición del bebé al humo del cigarrillo de los fumadores de la casa aumenta el riesgo al doble.

Como en otros muchos casos, la prevención es la mejor arma. En ese sentido, una publicación de la revista British Medical Journal  sobre el Síndrome de Muerte Súbita del Lactante (SMSL) cita un estudio que revela que el uso del chupete durante el sueño parece reducir el riesgo de forma más que notable.

 Hoy en día, no existe forma de predecir qué bebés morirán a causa de este síndrome, pero los padres deben seguir un conjunto de recomendaciones que ayudarán a disminuir el riesgo y a que sus bebés puedan crecer de la forma más saludable.

Una de las medidas más recomendadas es acostar al bebé boca arriba para dormir, y si se queda dormido boca abajo cambiarlo de posición con suavidad. Las investigaciones señalan que en los países donde se cambió la posición para dormir a los bebés (adoptando la posición boca arriba) la incidencia del SMSL disminuyó más del 50%.  

La pediatra ecuatoriana Dora Carrera señala que la muerte súbita infantil ocurre, con mayor frecuencia, cuando los bebés tienen entre 4 semanas y 4 meses de vida. Después de ese tiempo disminuye la frecuencia, pero no se descarta que se produzca el fallecimiento incluso hasta el año de edad.

 Según la especialista, es más frecuente en los varones que en las mujeres y más todavía en aquellos niños nacidos prematuramente, de peso bajo y cuyas madres no se sometieron a un control adecuado durante el embarazo.

Todos estos factores predisponen a los bebés a una muerte súbita. Aunque Carrera está de acuerdo con el uso del chupón como una manera de evitar este tipo de fallecimientos, explica que hay que tener cuidado con este objeto, porque los recién nacidos no coordinan bien la succión ni la deglución.

La pediatra sugiere que los padres cambien siempre de ubicación la cabeza del bebé cuando duerme para evitar que haya alteraciones en su forma. “En muchos casos de muerte súbita se han detectado cardiopatías y enfermedades congénitas del corazón, pero todas son hipótesis”.

La especialista dice que los padres tienen que procurar que el bebé duerma sobre un colchón duro y firme dentro de una cuna que cumpla con las recomendaciones de seguridad.

Las personas que cuidan al bebé también deben evitar colocar en el interior de la cuna elementos acolchados como ropa de cama u otros objetos. La temperatura de la habitación también es importante, porque no debe ser demasiado calurosa. Si el bebé está abrigado en exceso le resultará muy difícil despertarse del sueño profundo.

La temperatura debe ser agradable para una persona adulta y el niño no debe estar demasiado abrigado.

El ecuatoriano Marcelo Meza, pediatra, indica que entre el 2% y el 13% de los recién nacidos sufre este tipo de fallecimientos que suceden por complicaciones físicas, mecánicas y, en ocasiones de tipo obstructivo, cuando las madres se duermen sobre los bebés y los asfixian. De igual manera, hay casos en que los niños se asfixian por los reflujos que se manifiestan por regurgitaciones, es decir, por la eliminación de parte del contenido del estómago por la comisura de los labios.

“Hay más casos de bebés varones que mueren de manera súbita que las niñas. Definitivamente los hombres somos el sexo débil; las niñas son más fuertes y sobreviven”. El médico ecuatoriano recomienda que los bebés duerman en su propia cuna y que los padres siempre estén pendientes de sus movimientos y llanto, sobre todo, los 2 primeros meses de vida.

 Meza recalca que el riesgo  aumenta si el rostro del bebé queda cubierto. Por este motivo, no se aconseja utilizar sábanas para proteger al pequeño del sol o del frío, ni para evitar que se despierte por sonidos del exterior. El amontonamiento de ropa cerca del rostro del bebé puede obstruir la boca y la nariz, lo que podría causar la reinhalación del aire aspirado.

Según un artículo publicado en The New York Times existe un grupo de mayor riesgo de sufrir este síndrome, entre ellos, los hijos de madres que durante su primer embarazo tenían menos de 20 años, los hijos de madres que quedaron embarazadas nuevamente en un lapso muy breve de tiempo; los bebés prematuros y aquellos que presentaron bajo peso al nacer, así como los bebés de nacimientos múltiples (mellizos, trillizos, etc.).

Por  supuesto, también se incluyen los hijos de madres que fumaron durante el embarazo o después de nacer el bebé. Si en la familia hay una historia médica de este tipo de trastorno, o si se ha producido alguna muerte inexplicable (especialmente más de un caso) debe realizarse a los padres del bebé un estudio genético por medio de un análisis de sangre para determinar si son portadores de este trastorno. Si uno de los padres o ambos son portadores, el bebé deberá ser analizado después de nacer (estudio de muy bajo costo). Por esta razón, la autopsia adquiere una importancia fundamental. (ARB)

Bebés

En 1996, luego de analizar muchas investigaciones, la  Academia Americana de Pediatría concluyó que la posición más segura para acostar a dormir a los bebés es boca arriba.

Hay padres que acuestan a sus bebés boca abajo porque temen que estos puedan atragantarse si vomitan o regurgitan mientras duermen.

Está comprobado que la posición boca arriba no aumenta la incidencia de aspiración, neumonía, atragantamiento y otros trastornos.

En algunos casos los médicos sugieren que determinados niños duerman boca abajo si padecen ciertos trastornos como reflujo gastroesofágico o patologías de la vía aérea superior que podrían predisponerlos a un atragantamiento.

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