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Olga Gutiérrez, la argentina que inmortalizó su voz en el pasillo (Video)

12 de marzo de 2015 00:00

A Olga Gutiérrez le estaba costando la vida. En el último año la diabetes había invadido sus extremidades. Pasaba los días acostada en un pequeño cuarto donde los vestidos que usó en su mejor época permanecían empolvados junto a algunas fotos y trofeos. Se sentía mal. “Cuando uno está enfermo no hay otra forma de sentirse”, dijo la última vez que recibió en su casa a este diario.

Si le pedían cantar no dudaba un segundo en hacerlo. Para eso tenía a su lado a su compañero de vida, Kiko González, quien hacía dúo a su voz cada vez que necesitaba.Este martes 10 de marzo Olguita Gutiérrez falleció, a los 86 años, pero su voz permanece diáfana entre las guitarras de Los Brillantes, como cuando cantaba Esta pena mía, unos versos del poeta argentino Pedro Miguel Obligado que María Corina de Velasco Ibarra pidió musicalizar a don Carlos Guerra Paredes. “Esta es una fusión de dos poetas maravillosos que unen estas dos tierras que amo profundamente en Esta pena mía”, dijo en un concierto la argentina.   

Olga Mafalda Iraolagoitia Gutiérrez  nació en Quimilí, una pequeña provincia argentina. En la década del 60 llegó a Ecuador invitada por el Hotel Intercontinental, de Quito, para cantarle al duque de Edimburgo, esposo de la reina Isabel II.

En esa ocasión, sus acompañantes en la guitarra fueron Los Latinos del Andes, trío conformado por Eduardo Erazo, Homero  Hidrobo y Héctor Jaramillo. Luego de ese concierto se contactaron para cantar juntos y por poco tiempo fueron el cuarteto Los Brillantes, pues después de la salida de Erazo se convirtieron en un trío y, como diría hoy Olguita, si se le preguntara la historia, “eso lo sabe todo el mundo”.

Ecuador le había producido una mala impresión, pues además que pagaban poco a quienes se dedicaban a la música, su primera visita al país fue un carnaval en el que su elegancia recibió el toque colorido y húmedo de las tradiciones. Aún así Olguita Gutiérrez dejó sus raíces para dedicarse al pasillo y radicarse en Ecuador, pues, decía, “se enamoró de su música y su gente”.

Integró Los Brillantes durante 6 o 7 años, y en el 72 decidió dejar la agrupación y hacer dúo con Kiko González, su exesposo y con quien vivió hasta su muerte. No se separaron por motivos artísticos.

Grabaron varios discos como dúo, que son parte del patrimonio de la casa en la que vivían, junto a tantas condecoraciones que Olguita recibió en estos años. “No me arrepiento. Me gusta la música ecuatoriana, la voy a cantar hasta el día que me muera”, decía Olguita.

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