Un festival de respeto a la diferencia

16 de noviembre de 2012 - 00:00

Freddy Alfaro, director del festival de cine GLTB “El Lugar sin Límites”, recuerda con agrado una pregunta que un joven le hizo una noche en la que se proyectaban los largometrajes de la muestra, que hoy llega a su primera década. “¿Tú eres el director del festival?”, le dijo el joven con un tono determinante a Freddy, que en ese momento estaba atareado con la logística del evento. “Sí, soy yo”, le respondió. “Quiero que me recomiendes una película, estoy aquí con mis padres y no sé cómo contarles..., entonces quiero que vean una película y se suavicen”.

El director cuenta el suceso y reflexiona sobre el poder que tiene el arte y, por ende, el festival que empezó en 2002 con la proyección de 6 películas internacionales en la sala de cine OchoyMedio. “Me quedé loco con lo que pasó y, claro, le recomendé una película que toca el tema de cómo contarle a la familia sobre la decisión de ser gay”.

El festival, que se inauguró ayer en salas de Guayaquil, Quito y Cuenca, busca ser un puente entre la sociedad y la comunidad lésbica, gay, transgénero, intersexual y bisexual. Pretende evidenciar lo que la religión, la política y las costumbres han ocultado. Quiere mostrar esas diferentes formas de vivir que hay en la sociedad ecuatoriana y vencer el miedo, tabú y preconceptos que existen alrededor de la comunidad gay, indicó Alfaro.

El trabajo no solo consiste en sensibilizar a la sociedad sobre temores y prejuicios, sino también a la comunidad gay para que conozca y entienda que no está sola y que hay otras personas que  viven lo mismo. “Vimos como una muy buena alternativa el festival. Se da a conocer un aspecto que la sociedad ignoraba y permite que los propios GLBT se vayan normatizando”, explicó el activista.

Recordó, además, que ya son 15 años desde que se derogó el artículo 516, inciso primero del Código Penal, que tipificaba como delito la homosexualidad y otorgaba una reclusión de cuatro a ocho años para las relaciones homosexuales consentidas entre adultos. El 25 de noviembre de 1997, el Tribunal de Garantías Constitucionales declaró la inconstitucionalidad de ese inciso.

“Ya no somos delincuentes pero nos toca seguir peleando por nuestros derechos”, aseguró Alfaro y explicó que hubo ciertas instituciones que no quisieron auspiciar el festival para que no los identificaran con la comunidad gay. “Todavía hay discriminación”.

Para Freddy Lobato, activista y periodista, el festival sirve para “desguetizar” a la comunidad gay. Les permite salir del “clóset de la discoteca”, que es donde generalmente socializan. Además, el salir a los espacios públicos con propuestas como el  cine da la oportunidad de conocer la realidad homosexual.

Lobato destacó que en el festival ya exista producción nacional porque se recogen realidades cercanas. Para Sandra Álvarez, directora de la Organización de Mujeres Lesbianas (OEML), el festival cuenta con material acertado para sensibilizar a la sociedad. Cree que es indispensable realizar capacitaciones a la sociedad y distribuir material comunicacional para terminar con la discriminación.

Álvarez también cree que es necesario que los generadores de opinión emitan comentarios positivos alrededor del tema. Contó que lastimosamente la comunidad lésbica es doblemente discriminada, una por ser mujer y la otra por su tendencia sexual. Por ello  asegura que la muestra es un aporte porque crea reflexiones.

Este año se seleccionaron 84 trabajos audiovisuales provenientes de 24 países de América y Europa. Entre ellos hay 6 trabajos de Ecuador. Además, cuentan con la visita de 6 directores, entre ellos el colombiano Carlos Palao, que presenta su filme “Hábitos sucios”, sobre el lesbianismo en un convento. OchoyMedio, Flacso y la Casa de la Cultura  son las sedes para las exhibiciones en Quito. También estarán en Cuenca, Guayaquil y Manta. El costo depende de la sede.

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