Radio Nacional Espejo entre héroes y romances

En la radio pasaban la novela Kalimán, el Hombre Increíble, o Tres Patines, programas únicos.
17 de enero de 2021 11:05

Cuando eres niña te imaginas que dentro del aparato que salen voces existen personas chiquitas viviendo dentro. Era 1973, estaba en primer grado de la escuela y en mi casa había un radio grande, de pilas, en el que todas las noches nos juntábamos con mi mamá para oír los capítulos de las radionovelas y series que se difundían por las ondas de Radio Nacional Espejo.

Mi día, al igual que de muchos contemporáneos, iniciaba a las 05:50 con Ronda Policial. Era un programa de radioteatro que dramatizaba distintos eventos de crónica roja. El locutor principal de la radio era un señor de apellido Vaca, quien leía las noticias a las 06:00 y, de vez en cuando, anunciaba los servicios de un gabinete de belleza que ofrecía “el novísimo peinado afro”.

A las 09h00 realizaba otro programa: “Oferta y Demanda”, en el que la audiencia llamaba para vender y comprar cosas. Era un espacio gratuito que brindaba la estación, se pudiera comparar con Mercado Libre u otros espacios que hoy abundan en redes sociales.

A las 14:30 era el turno para el programa “Tres Patines”, producido entre 1942 y 1961, en La Habana, Cuba. Leopoldo Fernández representaba a José Candelario “Tres Patines”, y Aníbal De Mar daba vida al “Tremendo Juez de la Tremenda Corte, que resolvía un tremendo caso…”.

Cuando la noche se apoderaba de las silenciosas calles quiteñas era el momento para el encuentro con los héroes de las series mexicanas “Kalimán, el Hombre Increíble, a las 19:00; “Rayo de Plata” interpretado por el actor de doblaje hispano-mexicano, Alberto Pedret Gibert, a las 19:30; o “Porfirio Cadena, El Ojo de Vidrio”, que era mi favorita.

Frases como: “Caballero con los hombres, galante con las mujeres, tierno con los niños e implacable con los malvados”, reforzaban el imaginario de Kalimán, un atlético y varonil caballero de turbante y ojos verdes, siempre acompañado de un vivaz niño conocido como el pequeño Solín, quien era su compañero de aventuras.

Luis Manuel Pelayo, era la voz de Kalimán, pero en México se lo conoce por ser el conductor más famoso de los concursos e hizo popular su frase: Sube Pelayo, sube. Mientras que Luis de Alba, desde que tenía ocho años, interpretaba al pequeño Solín. Según decía en una entrevista que le realizaron en 2018, la serie grabaron por alrededor de 20 años y él ya no podía con la voz de niño, pues hacía mucho esfuerzo. Isidro Olace, fue el narrador de Kalimán. Era uno los primeros actores en hacer doblaje en español en Estados Unidos a finales de los años 1970, junto con Salvador Nájar y Carlos Petrel.

Luis de Alba recordaba que Luis Manuel Pelayo interpretaba al verdadero Kalimán: ojos verdes, cuerpo atlético, musculoso y bello. “Como era buen actor la gente alucinaba que era muy bonito y Solín, era el chico que le ayudaba”. La voz nos permite recrear e imaginar lo que nos cuentan, indicaba el actor mexicano.

En la próxima semana la segunda parte de RNE, matriz de la cadena amarillo, azul y rojo… En Voces de la Radio