Primer mapa de la Audiencia de Quito tendrá reimpresión

- 30 de enero de 2019 - 00:00
Las 4 placas de cobre se encuentran en el Museo Municipal de Riobamba, luego de haber sido cedidas en 1947 por el Museo Naval de Madrid, España.
Fotos: Carina Acosta / EL TELÉGRAFO

Elaborada por Pedro Vicente Maldonado, la pieza cartográfica tuvo su primera edición en 1750 y estuvo a cargo de La Condamine, quien realizó un homenaje póstumo a su amigo y discípulo.

El geógrafo, matemático, naturalista, físico, astrónomo y político riobambeño Pedro Vicente Maldonado fue el artífice del primer mapa más avanzado y completo de la Real Audiencia de Quito, culminado en 1750.

Luego de prolongados años de investigación y desplazamientos por el territorio de Quito; de una atenta observación de ríos, estrellas y levantamientos topográficos, y de la recopilación de estudios de académicos reales de las ciencias de París, oficiales de la armada española y misioneros de Maynas, se hizo la Carta de la Provincia de Quito y sus Adyacentes.

“Es el primer mapa de la Audiencia de Quito y el más importante hasta 1892, cuando Teodoro Wolf imprime un plano más moderno. Sin embargo, es Humboldt quien dice que el mapa de Vicente Maldonado, nuestro primer cartógrafo, es el mejor que se hace en América”, cuenta el historiador Alfonso Ortiz Crespo.

Álex Carrera Apolo, del equipo de restauración y conservación, repasa los contornos del grabado de la Carta de la provincia de Quito y sus adyacentes.

El excronista de la ciudad  y actual asesor cultural de la Presidencia de la República lidera el proyecto de reimpresión del mapa, utilizando las  4 planchas originales de cobre con las que se grabó el documento cartográfico.

Las placas fueron cedidas a Ecuador en 1949 por parte de España –del Museo Naval de Madrid– y se las conserva en el Museo Municipal de Riobamba. Hace un año, en la Presidencia, se realizó una muestra sobre cartografías y se exhibió el mapa de Pedro Vicente Maldonado.

“Él hace las mediciones, dibujos y perfecciona sus conocimientos con La Condamine. Se va a España a buscar apoyo del rey para financiar la ejecución del mapa, pero no consigue apoyo, por lo que se va a París, donde es nombrado miembro de la Academia de Ciencias. Es el primer americano en ser nombrado miembro de esa Academia”, recuerda Alfonso Ortiz.

Con La Condamine, el científico riobambeño comienza a trabajar en la producción del mapa, pero luego se va a Holanda y después a Londres, donde también lo nombran miembro de la Academia de Ciencia, pero a la semana de haber dado su discurso de incorporación, muere en 1748.

Roberto Arnoldo Sicles es el jefe de taller de la Estampería Quiteña, que desde inicios de este año funciona en el Centro de Arte Contemporáneo.

Ortiz señala que quizás, en Holanda, pescó la fiebre amarilla. “Cuando La Condamine se entera de que ha fallecido su discípulo y amigo, decide terminar el mapa y lo publica como obra póstuma. La primera edición es de 1750 y luego el Rey VI solicitó al geógrafo francés una segunda edición por cuenta de la corona española”. 

El proceso de reimpresión de la tercera edición del mapa está bajo la coordinación de la artista Paula Barragán y se realiza en la fundación Estampería Quiteña, cuya sede se mudó a inicios de este año a las instalaciones bajas del Centro de Arte Contemporáneo de Quito (CAC).

Giti Neuman, presidenta de la fundación, afirma que con el proyecto del mapa se inaugura la nueva sede de la Estampería, que tiene mejores condiciones de trabajo.

“Son tres pabellones donde habrá espacio para la litografía, serigrafía, calcografía y todas las posibilidades de impresión. Ahora es el taller de grabado más completo que existe en el país”.

Álex Carrera, del equipo de restauración y conservación, reconoce que las placas tenían problemas de oxidación, pero en general están en un  muy buen estado. “Se limpió de las placas el exceso de tinta para que el nuevo estampador pueda introducir la tinta negra Charbonnell”.

Paula Barragán también resalta el buen estado de conservación del documento.

“Hicimos una primera prueba de impresión y nos dimos cuenta de que las planchas estaban nítidas, perfectas. Ahora que volví de un viaje del Chota fui comparando ese trayecto con el que está en el mapa, y es impresionante la exactitud”, reconoce la artista. (I)    

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