“Me voy con alegría y muchos libros”

01 de diciembre de 2013 - 00:00

Quienes visitan la Feria Internacional del Libro (FIL) de Quito 2013 tienen la oportunidad de apreciar  alrededor de 50.000 títulos, lo que da un total estimado de 200.000 ejemplares.

Esa cantidad estaba repartida entre 60 stands de editoriales, 15 del pabellón internacional (coordinado con las embajadas de cada uno de los países participantes) y 14 institucionales (SRI, Municipio de Quito, entre otros).

Y entre recitales, presentaciones y ventas, la FIL espera -según estimaciones hechas por la Cámara del Libro- mejorar la afluencia con respecto al año pasado -al menos- en un 50%. “El año anterior hubo 86.000 visitantes, la idea es tener este año entre 120.000 y 150.000”, dijo Luis Heredia, director ejecutivo de la Cámara Ecuatoriana del Libro.

Una cifra alentadora que Heredia complementó con la explicación de  que para eso el Ministerio de Cultura cambió la  ubicación. El lugar donde se desarrolla este año la FIL, el Centro de Eventos Bicentenario (antiguo aeropuerto), es ciertamente más amplio que el Centro de Exposiciones Quito (parque La Carolina), que fue la sede del evento en sus dos ediciones anteriores.

Luis Vallejo, coordinador de la FIL, comentó que hasta el martes, sexto día de la feria, se había contabilizado la visita de 50.000 personas en busca de títulos o para participar en los eventos paralelos que  ofrece la feria.

En ese sentido, Vallejo no presentó cifras tan altas como las que da Heredia, pero indicó que, de acuerdo al comportamiento del público en la primera mitad de la feria, van a superar los 100.000 visitantes.

Sobre la  base de esas proyecciones, Heredia también se  refirió a un estimado de incremento de las ventas en relación al año pasado: “Lo que prevemos es que de $ 350.000 vendidos en 2012, este año se llegará a los $ 500.000 en ventas”.

Son cifras que el director de la Cámara del Libro  explicó que se han obtenido de acuerdo a   la afluencia y añadió que los números finales estarán disponibles dos semanas después de terminada la feria.

Y mientras estos números se manejan en términos comerciales y de afluencia -la feria es feria-, los eventos paralelos se han desarrollado con distintas características que las del año pasado.

El cambio de sede le ha dado a la FIL una serie de espacios con mejores condiciones para los foros, conversatorios, recitales y presentaciones que en la edición anterior de la FIL, cuando el sonido se mezclaba entre sala y sala.

Algunos de los personajes que día a día circulan por las instalaciones de la FIL ya se han vuelto habituales en el país.

Uno de ellos es Germán Gassio, librero argentino que por cuarta vez ha venido a la FIL con Corredor Sur, una alianza de editoriales andinas.

Gassio opinó que la FIL de Quito es un ejemplo a seguir, aunque no necesariamente al pie de la letra. Destacó que sea un evento organizado en conjunto por el Estado (Ministerio de Cultura) y una institución independiente (Cámara del Libro).

“Siempre he dicho que hay dos tipos de ferias: las organizadas por cámaras del libro, instituciones privadas u organismos culturales neocoloniales como la Alianza Francesa, y las que son organizadas por el Estado, que son muy pocas”. Añadió  que la de Quito sirve para observar cómo puede fusionarse lo estatal y lo público con lo privado.

Pero Gassio tiene también algunos reparos: “La organización de la Feria está muy bien, pero ha tenido el problema  que siempre tuvo: insuficiente difusión”.

El argentino  también lamenta el hecho de que este año la FIL quiteña haya coincidido con la de Guadalajara, porque eso ha impedido que  pequeñas editoriales cooperativas    puedan asistir  a las dos.

Otro que le ha  dado vueltas al recinto de la Feria del libro es el escritor uruguayo Rafael Courtoisie, quien se ha presentado en un recital internacional de poesía y en un conversatorio sobre nuevas formas narrativas y nuevos medios.

Es la tercera vez que Courtoisie visita  Ecuador en el transcurso de tres meses. En septiembre asistió como invitado al festival ‘Quito, ciudad de letras’; a inicios de noviembre llegó como jurado de los Fondos de Fomento y Circulación de las Artes 2014, del Ministerio de Cultura; y ahora participa como conferencista en la FIL.

A decir del novelista y poeta uruguayo, en términos de creación artística, el Ecuador de hoy es uno que se está proyectando al mundo, creando redes y siendo apreciado. “Cuando de pronto, hace 15 o 20 años, el Ecuador que conocía era más interior”, refiriéndose a que las obras  producidas en el país preferían mirar hacia adentro.

“Me voy con mucha alegría y con muchos libros”, dijo Courtoisie, quien nombró sin empacho a algunos autores nacionales que se proyectan, sumándose a escritores consagrados, como el  fallecido Jorge Enrique Adoum o Javier Vásconez.

Entre esos nombres de escritores jóvenes, “pero de una madurez entusiasmante”, citó al narrador Miguel Antonio Chávez y a los poetas Augusto Rodríguez, Christian Avecillas y Edwin Madrid.

Madrid fue justamente uno de los ganadores del Fondo de Fomento de las Artes. Con su poemario    Al sur del Ecuador, obtuvo el premio único de Poesía, que es parte de la categoría  Artes Literarias.

Las Artes Literarias fueron la última categoría en ser premiada en los fondos, y el anuncio de los ganadores se realizó el miércoles en la FIL. A Madrid se le suman Gabriela Ponce (Cuento) por Las antropofaguitas y Adolfo Macías Huerta (Novela), por Pensión Babilonia.

DATOS

Presentación de libro: Conejo ciego en Surinam (Miguel Antonio Chávez), Área de Presentaciones, 12:00.

Foro: Revistas Culturales.    Fausto Ruales, Macshori Ruales y Omar Ospina (Colombia). Sala 3, 16:30.

Homenaje: 10 años de la muerte de Roberto Bolaño. Participan: Javier Lara Santos,  Orlando Pérez, Paúl Hermann y Ana Fernández. Sala 2, 18:00.

Más datos: culturaypatrimonio.gob.ec.

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