Dos objetos ancestrales simplifican la aritmética en la Sierra centro

- 29 de abril de 2018 - 00:00
La taptana, del tamaño de un cuaderno, es una tabla con 9 orificios en los que se realiza cómputos matemáticos con ayuda de semillas, piedras o arvejas.
Foto: Roberto Chávez | EL TELÉGRAFO

La taptana y el wayru, pequeñas piezas hechas con madera y huesos de animales, son empleadas en escuelas de comunidades rurales para enseñar las operaciones matemáticas básicas gracias a sus fórmulas de fácil comprensión.

Mauro Chisaguano y Joaquín Masaquiza, jóvenes habitantes de la parroquia Salasaca, en el cantón tungurahuense Pelileo, actualmente cursan los semestres finales de las carreras de Contabilidad e Ingeniería Civil en la Universidad Técnica de Ambato, respectivamente.

Con 21 y 22 años sus nombres figuran en la lista de mejores estudiantes de sus respectivas facultades, y en el cuadro de personalidades destacadas en su comunidad.

Estas distinciones han sido posibles gracias a su impresionante dominio de la aritmética, geometría, cálculo, estadística, álgebra y demás ramas de la matemática, una de las ciencias exactas más importantes.

A diferencia de muchos chicos de su edad, ambos desarrollaron desde pequeños una creciente pasión por esta asignatura gracias a dos piezas antiguas que sus ancestros usaban en el sistema de educación andino.

“Se trata de la taptana y el wayru, dos objetos elaborados a partir de madera de eucalipto y huesos de animales, en ese orden. Ambos contienen sencillas técnicas y fórmulas para hacer sumas, restas, multiplicación, división e incluso cálculo de raíz cuadrada; lo cual facilitó a las generaciones antepasadas su aprendizaje incluso antes de la llegada del ábaco y otras herramientas matemáticas”, comentó Mauro.

El estudiante, además, explicó que si bien estos objetos han sido empleados por siglos, hoy por hoy en planteles de  Salasaca y más comunidades andinas se utiliza con mayor frecuencia la taptana.

“Esto se debe a que el wayru, además de un objeto aritmético, es empleado con fines espirituales. Por ello  los hombres conocedores de saberes ancestrales (yachaks) optan por usarlo solo para este último propósito”, agregó Chisaguano.

Antecedentes

Uno de los referentes de docencia con la taptana es el maestro Luis Aldás, oriundo de la parroquia Salasaca. Desde hace 21  años es profesor en la escuela Inti Ñan,  de la comunidad Sancaloma, donde dicta clases de matemáticas a más de 30 niños y adolescentes de segundo a décimo de básica.

A decir del Aldás, la taptana y wayru tienen su origen en civilizaciones ancestrales de toda América, como los incas, mayas, aztecas, etc.

Pese a que en esas culturas se han elaborado dichos utensilios con un diseño base, varían de tamaño, color y diseño, según la región y clima.

Con el paso del tiempo, esta herencia aritmética fue transmitida a etnias de la Sierra ecuatoriana, entre ellas puruháes, panzaleos, salasacas y cañaris.

“Si bien la matemática tomó fuerza en civilizaciones de Medio Oriente y Asia, hay  registros de que nuestros antepasados la usaron para el diseño de importantes centros ceremoniales, represas y edificios”, explicó Aldás.

Características

A más de hacer operaciones aritméticas, el wayru es usado en comunidades indígenas para consultar a entes espirituales sobre temas familiares o sociales. Foto: Roberto Chávez / El Telégrafo

El wayru está hecho con el fémur de un cerdo adulto, pues a esa edad el hueso es más resistente. De forma hexagonal, en sus 4 paredes se han tallado las reglas de las operaciones matemáticas básicas.

La fórmula consta de 25 pequeños círculos que, con una previa explicación de alguien que domine el sistema de cálculo ancestral, en manos de los alumnos se transforma en una calculadora de sencilla comprensión

“Muchos consideran a la matemática una asignatura  aburrida; otros, complicada. No obstante, este utensilio la transforma en una materia entretenida”, dijo Benigno Chicaiza, anciano salasaca.

Su diseño rectangular, además, lo convierte en un dado con el que se consulta sobre ciertos temas sociales y familiares, a ancestros fallecidos.

De otro lado la taptana es una especie de tabla calculadora, formada por 9 orificios en los que el operador debe introducir pequeñas piedras redondas, arvejas o semillas secas, para sumar y restar.

“Es del tamaño de un cuaderno. Su elaboración no se limita a un tipo de madera específico, aunque generalmente se la hace de eucalipto”, dijo Luis Lara, arqueólogo especializado en este tipo de objetos ancestrales.

El universitario Joaquín Masaquiza reconoció que gracias a los ejercicios que de niño realizaba a diario en esta tabla, hoy está capacitado para diseñar puentes, edificios, carreteras y otras estructuras. (I)

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