En la XII Feria del Libro de Quito se cantó “El baile de los que sobran”

- 21 de diciembre de 2019 - 00:00

Asumir la protesta social desde el lenguaje es algo en lo que han coincidido cinco escritores que destacan el papel del feminismo en países como Ecuador, Colombia, Argentina, Chile, Venezuela y Bolivia. El evento terminará mañana.

“El baile de los que sobran: Latinoamérica estalla” fue el título de una de las mesas de la Feria Internacional del Libro de Quito (FIL), que concluirá mañana en el Centro de Convenciones Metropolitano.

En el auditorio Pablo Palacio, el jueves pasado, se reunieron los autores Lena Yau, Claudia Apablaza, Magela Baudoin, Betina González y Felipe Restrepo Pombo.

Este último autor señaló que el punto en común en las protestas que se han desatado en países como el suyo, Bolivia, Chile, Argentina, Ecuador e incluso Venezuela, es que “hay un descontento con un sistema político podrido, que ya no responde a las necesidades de la gente y que, al contrario, se ha dedicado a favorecer a las élites, abusando del poder”.

A él y a la escritora guayaquileña María Fernanda Ampuero -quien está al frente de la FIL y es gerenta del Plan  Nacional de Lectura- los criticaron por dar su criterio a diario El País, mientras se realizaba la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

“Nos llegaron a acusar, por un lado, de estar pagados por Maduro y, por otro, de pertenecer a un nuevo movimiento de derecha, vargasllosista”, comentó.

Todos coincidieron en que la distinción entre izquierda y derecha en política elimina la autocrítica y, a veces, incluso, la convivencia.

“Que el lugar más subversivo sea el de escuchar al otro”, argumentó Baudoin. “Hay que entender la posición del otro, y ponerse en su lugar es algo que hemos empezado a hacer con el feminismo”. Para Yau, hay que aprovechar los espacios de diálogo, pues en Venezuela “han acosado a las editoriales y ya no se imprimen libros. La libertad depende de tu adhesión a un partido”.

Educación y cultura, coincidieron, serán fundamentales para el cambio, junto con la protesta en marcha. (I)

Cinco escritores dan su opinión sobre el descontento social que hay en cada uno de sus países

Lena Yau, escritora y periodista venezolana

Rescribir Venezuela desde el exilio
Venezuela tiene una particularidad frente al resto de países de la región. Su régimen ha provocado descontento social, como en otros países, pero desde los “totalitario, militarista y nacionalista”, dice Lena Yau. Una nación secuestrada, en suma, y que ha provocado una suerte de exilio para buscar oportunidades o huir del modelo social y económico de Nicolás Maduro.

“Me sorprende la tímida respuesta del resto de países frente a la opresión, a que están asesinando a gente por omisiones en los alimentos, medicinas, pero también a través de balas”, considera la autora de Trae tu espalda para hacer mi mesa. También recordó que Hugo Chávez (1954-2013) había dicho, la primera vez que ganó unas elecciones, que se mantendrá en el poder hasta 2021, “pero se ha eternizado”, ha delegado todo.

El que Juan Guaidó también esté reconocido como presidente de Venezuela por una parte del mundo es como un síntoma de lo incierto que es el futuro de esa nación, en que la esperanza riñe con los anhelos de paz, según otras poetas como Yolanda Pantín. Pero esto no le impide a Lena Yau, quien reside en España, escribir versos que mantienen el tono de la lírica venezolana: “Que la promesa / en el agua / atraviese su boca. // Que el hambre propia / lo vuelva silencio. // Que el hambre ajena / lo haga vida. // Que sea espejo. / Que coma. / Que calle del hambre. // El anzuelo / satisface / con la curva / de dos caras.” (Poema: Calle del hambre) (I)

Claudia Apablaza, escritora chilena

La protesta reformaría la Constitución
La conmoción por lo que ocurre en Chile es ineludible, sobre todo si se tiene en cuenta que hace un par de décadas que al modelo económico de ese país se le atribuyó haber creado un “oasis” en América Latina. Durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1980), “Jaime Guzmán escribió una de las constituciones más crueles que se han visto en la región, en 1980”, señaló la autora de Siempre te creíste la Virginia Woolf. “Ahí se dejó totalmente marginados a mujeres, indígenas... la población con menos recursos y nos entrampó; fue un engaño”.

El 18 de octubre de 2019, el descontento se mostró en las calles de Santiago, incluso de forma violenta, contra esa idea de “la Suiza de Latinoamérica, que en lugar de oasis es un lugar donde estamos siendo violentados a diario; por eso llevamos dos meses de movilizaciones, en la calle, para luchar por un futuro más digno, para sacarnos ese modelo terrible de nuestro cuerpo”.

Mientras Apablaza comentaba las expectativas que le genera este proceso, el Congreso de Chile aprobó una reforma que dará paso a un plebiscito. Así se decidirá si se redacta una nueva Constitución, una demanda de las protestas que han cuestionado al modelo establecido desde el pinochetismo, con todas sus inequidades.

“Como escritores, desde el lenguaje, hay que asumir los matices para que no se apoderen de tus palabras. Para evitar que Piñera de repente cite a Benedetti, a quien sea, fuera de contexto”, cerró Claudia Apablaza. (I)

Magela Baudoin, escritora y periodista boliviana

Cuerpos sin derechos en la Bolivia actual
La caída del gobierno de Evo Morales luego de 12 años en el poder de Bolivia ha tenido una interpretación en el extranjero comparable a la que suscita Venezuela: unos países toman parte por el Gobierno que surgió de la oposición y, otros, por el anterior. Magela Baudoin resalta que, ante esa “visión maniquea, se requieren ideas no indulgentes, una mirada propensa a la perplejidad y a la autorreflexión”. Con ese objetivo recuerda sin ambajes “los errores de la izquierda, sus desviaciones: El MAS (Movimiento al Socialismo), por ejemplo, dejó de ser un proyecto de izquierda” aunque lo fue, “tuvo aciertos profundos y radicales que están en riesgo ahora”.

Evo era la izquierda hasta que el suyo dejó de ser un proyecto de país para ser un proyecto de poder, resume la autora de La Composición de la Sal, sin dejar de cuestionar a la transición encabezada por la presidenta Jeanine Áñez. “El desafío actual de Bolivia es evadir estos lugares de riesgo para lograr una elección que nos permita profundizar en los avances sociales tan importantes que dejó Evo Morales; saltando todos los problemas de corrupción, abuso de autoridad que ya estaban establecidos”.

El término cuerpos vacíos de derechos es una forma de hablar de las víctimas de esta época. En El Alto, Baudoin recogió el testimonio de María Angélica Huanca: “sabemos lo que es tener a los militares de frente y apuntando, por eso preferimos que no intervengan”. (I)

Betina González, escritora y docente argentina

El feminismo en lo social y en las letras
La generación a la que pertenece Betina González, nacida en los setenta, vivió la crisis argentina de 2001 en medio de una suerte de exilio y el surgimiento de una frase que también se ha oído en Ecuador: “que se vayan todos (los políticos)”. A partir de entonces, “la forma de militancia y participación social en la Argentina cambió”, explica la autora de Arte menor: “fue irreversible involucrarse en la política, en lo que pasaba, estar en la calle y en los libros o espacios como este (la FIL)”. Pero no fue previsible que “íbamos a volver a tener un gobierno neoliberal”. Después de Mauricio Macri (2015-2019), Argentina ha elegido como presidente a Alberto Fernández, el 27 de octubre. Está latente la crisis social, política, económica de los últimos años; pero lo más grave es que quisieron “meterse con los derechos humanos, con los desaparecidos, con la memoria”.

El feminismo, desde 2015, ha poblado las plazas de la protesta, ha denunciado los femicidios que allá son tan altos como en el resto de América Latina. El aborto llegó a debatirse en el Parlamento y escritoras como González o Selva Almada se han asumido feministas y reivindicado el papel de las autoras que, durante mucho tiempo, eran subestimadas desde un canon masculino. “La exclusión, la mierda del patriarcado forzó a Esther Cross, María Negroni, Beatriz Vignoli o Alejandra Pizarnik a ser únicas”. (I)

Felipe Restrepo Pombo, escritor y periodista colombiano

La falacia de una izquierda y una derecha
Las recientes protestas en las más grandes ciudades colombianas han llamado la atención de todos los sectores sociales, puesto que se trata de un país no muy dado a la protesta sostenida. El acuerdo de paz firmado en La Habana ha derivado en la “polarización” social, dice el autor de Formas de Evasión. “La consecuencia fue que la derecha volviera al poder, con la muy clara intención de revisar -por no decir acabar- con el acuerdo firmado. El gobierno de Iván Duque no ha trabajado sobre la tierra, su distribución; eso y la disidencia de las FARC son formas de desconocer lo pactado”.

Restrepo Pombo ha vivido los últimos 15 años en México, país en que también percibe un descontento, sobre todo hacia la corrupción y violencia. Pero no pierde de vista hechos como que, producto de un bombardeo contra un supuesto campamento de las llamadas Bandas Emergentes de Colombia (Bacrim), asesinaron a 18 niños.

Producto de eso, el ministro de Defensa, Guillermo Botero, renunció el 6 de noviembre pasado, mientras iniciaban las protestas aún latentes.

“Es evidente que nos han vendido una falacia: la existencia de la izquierda y la derecha”, que ya no tienen proyecto de país, sino de poder y corrupción. Pero no todo el panorama es oscuro y triste, concluyó: “hay una revalorización, se ha puesto los ojos sobre las personas que antes estaban vacías, desatendidas, oprimidas y con menos recursos”. (I)

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