Escultura en honor a Theo Constante fue develada en Guayaquil

- 11 de abril de 2019 - 15:22
La escultura del maestro Theo Constante está ubicada en el parque que también lleva su nombre, en la avenida Isidro Ayora y José María Egas.
Foto: Mario Rodríguez | et

La obra del pintor, escultor y muralista guayaquileño Theo Constante fue exaltada el jueves 11 de abril de 2019 por autoridades, familiares, amigos, discípulos y demás, en la develación de un monumento en su honor, ubicado en el parque que también lleva su nombre.

En un colorido acto, los presentes escucharon parte del legado de uno de los pintores más conocidos de la escena del arte guayaquileño, autor de esculturas y murales que pueden verse a lo largo de la ciudad.

El monumento, que demoró 8 meses en su elaboración, es obra de la hija del artista, Hellen Constante, quien resaltó el hecho de que la primera escultura ubicada en Guayaquil en honor a un artista plástico sea la de su padre, quien falleció el 27 de abril de 2014.

“Es un orgullo para nosotros ver que mi padre tiene un espacio en su ciudad. Esta es una obra para que la disfruten todos los guayaquileños”, expresó la artista.

La vicealcaldesa Doménica Tabacchi indicó que la colocación del monumento “es un acto de justicia para Theo Constante, un hombre que dejó con sus manos, con su pincel, con su creatividad, el nombre de Guayaquil y del Ecuador muy en alto”.

María Antonieta Jaramillo, viuda del muralista, expresa sentirse orgullosa de que la obra de Constante esté resaltada en varios puntos de la urbe porteña.

“Theo fue un hombre multifacético, fue un gran pintor, un gran escultor, pero sobretodo un gran humanista, que amaba a su ciudad”, destacó Jaramillo.

Por su parte, David Constante, hijo del occiso artista plástico, resaltó que “la esencia de mi padre quedó plasmada en cada una de sus obras. El país entero está orgullo por el maestro Theo Constante”.

La obra del maestro

Cuando se habla del pintor, escultor y muralista Theo Constante, es usual que su nombre vaya acompañado de la palabra ‘maestro’. No es casual: por años fue profesor en la Academia (hoy Colegio) de Bellas Artes, donde inició en la década de 1960, cuando el director era Alfredo Palacio, artista ecuatoriano al que admiraba, junto a Eduardo Kingman y Oswaldo Guayasamín.

Artistas de distintas generaciones fueron alumnos suyos, tanto en el Bellas Artes como en la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Guayaquil.

Era un pintor de oficio, pero también de herencia, pues su padre, Teobaldo Constante García, también ejercía como pintor. Tal como heredó su interés por la pintura a través de su padre, el artista supo transmitírselo a su hija Hellen Constante, con quien expuso en la muestra ‘Juntos’ de 2010.

Constante es el autor de un mural ubicado en la esquina de Antepara y 9 de Octubre, sobre un edificio esquinero que pertenecía al Museo Antropológico del Banco Central.

Ahí destaca la figura de un imponente Rumiñahui con los brazos abiertos en señal de combate. Otros murales suyos distribuidos por la ciudad son: el del auditorio del colegio Vicente Rocafuerte, donde también fue docente y rector; y el del tumbado de la Casona Universitaria.

Fue autor de bustos de personajes como Alberto Borges, el expresidente Camilo Ponce Enríquez y monumentos al cantante Julio Jaramillo y el marchista Jefferson Pérez.

Ganador del Salón de Julio en 5 ocasiones (1960, 1961, 1962, 1963, 1964) y de la primera edición de la Bienal de Artes de Quito en 1967, Constante ganó el Premio Nacional Eugenio Espejo, que entrega la Presidencia de la República, por su contribución a las artes plásticas.

Sus obras fueron expuestas en muestras individuales y colectivas en Guayaquil, Quito, Lima, Cali, Miami, Nueva York, Madrid y Sao Paulo. (I)

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