Recorrer la Feria Internacional del Libro (FIL) es escontrarse con una amplia oferta “librera” y una oportunidad para la difusión de textos. “Hemos tenido buenas ventas, pero no han superado las del año anterior, que hubo más gente”, dice Laura Díaz, del stand de Alfaguara.
Para ella, a diferencia de la FIL del año anterior, en este espacio hay menos asistencia a los actos literarios. “Tratamos de motivar la lectura con promociones especiales, este año tuvimos “la hora loca”, el público aprovechó descuentos del 50% y 2x1 en la adquisición de los textos”, indicó Díaz.
Agregó que con estas iniciativas han notado cómo existe una variedad de preferencias de lecturas entre autores nacionales e internacionales.
En otra situación similar, la librería Librimundi destaca que sus ventas no han alcanzado las cifras que tenían planificadas. “El movimiento de la feria no ha sido fuerte y la ubicación de nuestro espacio no es el acertado, porque en donde estamos no se desarrollan eventos. Los encuentros con escritores son en las salas”, mencionó Delia Asinc. “Por aquí ha pasado gente que conoce libros, clientes que ya nos distinguen y saben lo que buscan en nuestro local”, indicó.
El público infantil y juvenil también ha podido disfrutar de las ofertas editoriales, aunque no se ha acercado con mucho entusiasmo. Una observación que la representante de la empresa expone es que muchas escuelas han llevado a los alumnos, pero que no dejaban observar a los niños los libros. “Es una pena, porque la idea es que ellos se asocien con los libros. Nosotros estamos aquí y tratamos de que vean los textos”.
Para Delia era una oportunidad para que los más pequeños difundieran la actividad en su casa y así inviten a los padres a la feria.
Con esta idea también coincide Ana Fernández, propietaria de El Sabueso, librería de Quito, que participa por primera vez en esta feria organizada por el Ministerio de Cultura. “A los jóvenes de colegios no les interesan los libros, pasan por los locales y evitan detenerse a mirar los textos”, mencionó. “Ha faltado convocatoria, esperábamos más personas, no ha sido 100% negativo, pero sí esperábamos vender más”, expresó.
Fernández hizo una importación especial para la feria: “Traje 20 cajas de libros y me regreso con 19”, concluyó. Alfredo García, presidente del Cómic Club, consideró que faltó publicitar el encuentro: “Faltó difusión en la programación de la feria y las ventas han sido regulares, muchos de nuestros seguidores han asistido por las convocatorias en las redes sociales”.
En cambio, para la editorial Dadaíf Cartonera, sus artículos se han difundido como esperaban: “Al día logramos vender tres productos”, precisó Azael Álvarez.
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