Coro de la Sinfónica local y 4 solistas serán el centro del concierto

26 de mayo de 2011 - 00:00

Como el pago de una deuda que mantenía con Guayaquil describió el maestro David Harutyunyan, director de la Orquesta Sinfónica de la ciudad, el hecho de que de hoy, desde las 19:30, en el Teatro Centro Cívico Eloy Alfaro,  ofrecesca la Novena Sinfonía de Beethoven, cantada por un coro también de la urbe. El pasado 28 de enero en la iglesia Catedral San Pedro Apóstol  se ejecutó la Misa de Réquiem de Mozart con el reactivado coro de la sinfónica, ahora llamado Festiva, dirigido por Ekatherine Poukhiria y coordinado por Elías Tagle.

El director armenio explica que por el profesionalismo de la orquesta se requirieron 6 ensayos para armar la sinfonía, pero con el coro el trabajo es más largo porque no lo conforman profesionales sino amantes de la música que tienen oído, lindas voces, pero la mayoría no está educado en música. “El tiempo para crear un coro grande en Guayaquil, profesional, para el público, será de varios años”, indica Hartyunyan ratificando que trabaja a diario con los cantantes y la directora del Coro Festiva para que ellos armen el texto y él pueda ensamblar la obra. El pasado martes ya ensayó la orquesta con los solistas invitados,  soprano Yasmine Yaselga; mezzosoprano Yanina Murga; tenor   Andrés Córdova, y bajo  Aleksandr Tamazov -3 de ellos solistas en la Misa de Réquiem de Mozart-; ayer se sumó al armado el coro y hoy en la mañana será el ensayo general.

Harutyunyan reconoce que ha sido un proceso placentero, pero difícil porque ha notado que los coros locales no tienen la educación musical profesional, pero la suplen con sus  ganas y el amor a la música, que a veces no tienen  los músicos profesionales. Comenta que a pesar de que la Misa de Réquiem y la Novena Sinfonía son obras totalmente disímiles, de distinta dificultad, el Coro Festiva ha tenido pequeños cambios, pero faltan años para que alcance el nivel que se espera de él; aún así en agosto el director armenio planea un concierto gala de ópera y luego Carmina Burana, el Réquiem de Verdi y formar una compañía operística local.

El coordinador del coro Elías Tagle, también jefe de cuerdas de los bajos, señala que su trabajo con la sinfónica comenzó como planificador, a pesar de su experiencia coral en el país y Europa. Por su currículo, el director de la orquesta lo invitó a coordinar el coro que de una sola audición se reformó con ochenta personas que cantaron en la Misa de Réquiem. Ahora son setenta, pero la expectativa es que como avance el programa se abran más audiciones y tener un staff de 100 personas. “Quisiera terminar el año con 120 personas para las obras que tendríamos en octubre y enero”, agrega, aunque sabe que eso depende de los pedidos del director de la orquesta. Tagle trabaja de cerca no solo con la directora, sino también con los jefes de cuerda Yanina Murga (contralto)  y Andrés Lozano (tenor), antes también con Yanella Duarte (soprano), pero al estar su cargo vacante la buena actitud de los coristas permite que una persona lectora la supla en sus labores.

Tagle admite que con la sinfonía trabajan desde hace 4 meses, de forma tecnológica y aunque hay muchas fallas técnicas de las que están conscientes, que incluso las cometen varios coros americanos, saben que a todos les pueden pasar. Indica que Murga ayuda constantemente en hacer la técnica vocal de todo el coro y es la nueva entre los solistas, mientras que los demás vienen de la obra anterior y se espera que los 4 se mantengan en el staff para seguir haciendo trabajos, obras que en Guayaquil antes no se hacían. Nota un cambio de los coristas en la parte técnica musical ya que ahora conocen las notas agudas y graves y rítmicamente están tomando más madurez, aunque lamenta que su coro solo reciba críticas desde la Misa de Réquiem de los otros coros locales a quienes han invitado a participar y se retiraron hace dos semanas.

Aleksandr Tamazov tuvo un ensayo con las mujeres del Coro Festiva el martes por la tarde, previo a la sesión con Harutyunyan para armado del texto. Dice que recibió una invitación para cantar con ellos por segunda ocasión en la hermosa composición de Beethoven que no todos pueden montar por su complejidad lírica. Considera que es importante para Guayaquil  apreciar esta obra sinfónica coral con músicos locales y reconoce que el trabajo continuo ha hecho progresar al Coro Festiva.

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