El diálogo motivó varias preguntas en la feria internacional del libro de guayaquil

¿Cómo ven la literatura ecuatoriana afuera?

El diálogo motivó varias preguntas en la feria internacional del libro de guayaquil
24 de agosto de 2015 00:00
Fernanda Ampuero (izq.), Cecilia Ansaldo y Leonardo Valencia en el conversatorio sobre literatura ecuatoriana. Foto: Miguel Castro / El Telégrafo
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“¿Cómo se ve la literatura ecuatoriana desde el exterior?” El crítico literario Julio Ortega, radicado en Estados Unidos hace 30 años, decía que se debe leer el Ecuador más allá del “ecuador” porque no se puede aceptar que un país tenga como destino la geografía.

Ortega, acababa de trabajar ‘Ecuador cuenta’, una antología con escritores ecuatorianos. En esas páginas más de la mitad de los ecuatorianos escribe sobre migraciones. Casi todos son jóvenes y viven fuera del país. Para Ortega, la salida amplía las fronteras y rompe las barreras del lenguaje.

La literatura ecuatoriana vista desde el exterior fue uno de los planteamientos de la Feria Internacional del Libro de Guayaquil. Encuentro, en el que la editorial Penguin Random House, en convenio con Mr.Books, quiso impulsar la compra de sus novedades de autores ecuatorianos creando un paquete compuesto por un libro de novedad local (la nueva novela de Oscar Vela, Todo ese ayer,  y la nueva edición de El libro flotante, de Leonardo Valencia) más un libro de autor invitado -los de Leila Guerriero y Rodrigo Fresán-. Fue un éxito.

En un diálogo para resolver ciertas incógnitas -y soltar nuevas preguntas- intervinieron Leonardo Valencia y María Fernanda Ampuero, ambos radicados en España.

Cecilia Ansaldo dirigió el conversatorio y dejó en claro que hablar de literatura ecuatoriana no es referirse a una determinada  identidad, sino al trabajo de quienes parten de un mismo territorio.

Valencia explicó que el sector editorial se ha dinamizado en países como Argentina, Chile o México desde la década del 90. Así, se empieza a proyectar una literatura latinoamericana que deja de pasar por el embudo español, en el que se filtraba todo el continente. Aún así, “sigue siendo España el gran eje editorial pero ahora está filtrado por una serie de editoriales latinoamericanas”, dijo Valencia.

La misma pregunta del diálogo se había hecho al salir del país, sin embargo, el autor, ahora se pregunta desde dónde se ve la literatura ecuatoriana y hasta qué punto es importante. Para María Fernanda Ampuero, la forma como se ve su literatura no pasa por ser ecuatoriana. Considera más bien preguntar si ‘se ve la literatura ecuatoriana desde dentro’.  

En 2014 en Ecuador se produjeron 4.412 títulos con 7.820.669 ejemplares, según el reporte de la Cámara del Libro. Los datos sobre la compra de libros se difunden menos, mientras que se estima que los ecuatorianos leen en promedio medio libro al año.

Según indicadores de la Unesco, hasta 2003 el 3,41% de los gastos de consumo de hogares fue en actividades, bienes y servicios culturales. El 47% se invirtió en bienes y servicios culturales,  siendo la compra de libros responsable de la mayor parte de gastos en este rubro con el 15%.

El escritor Javier Vásconez, cuya obra ha sido publicada y leída en varios países, considera que la forma como se mira la literatura de autores ecuatorianos dentro y fuera del país pasa por el dinamismo del sector editorial.  “¿Cómo es posible que no exista una editorial ecuatoriana, cuyos libros circulen en todo el país? Si no lanzamos y distribuimos bien a nuestros autores aquí, ¿qué editor extranjero se va a interesar por ellos?”, dijo.

Miguel Antonio Chávez ha publicado sus dos novelas en el exterior y considera que esa es la única forma de escuchar a autores ecuatorianos afuera. Huilo Ruales vive entre Francia y Ecuador. Considera que “desde fuera, la literatura ecuatoriana ‘no se ve’. Quizá un tanto, en el ámbito internético de los escritores jóvenes, o en la red de editoriales cartoneras y alternativas -sobre todo de poetas-, ya existe una dinámica aproximación continental o hispanoamericana”.

Desde su perspectiva, “salvo por fines académicos, es ocioso reducir la obra literaria a partir de su lugar de origen. Normalmente debería considerarse ridícula esta clasificación. Algo así como hablando de cirugía, se refiriera a la “cirugía ecuatoriana”.

Para el autor de ‘Smog’ preguntar si la literatura ecuatoriana genera cierto interés en el exterior es cuestión de marketing editorial. “Para vender se trata de exacerbar las singularidades del producto, para abrir un nicho en el mercado; aunque dichas singularidades no provengan precisamente de él sino de su lugar de origen”, indicó.

Para Vásconez, la difusión debe iniciar en Ecuador. “Si las editoriales son barriales es imposible que con tan poco dinero, en un país que no acumula capital en el sector porque no hay muchos lectores, se coloque a un autor fuera del Ecuador”, indicó. (I)