Amos Oz no fue el único autor crítico en Israel

- 03 de enero de 2019 - 00:00
David Grossman, Abraham B. Yehoshúa y Amos Oz (der.) han sido autores con un profundo compromiso pacifista.
Foto: Prensa Latina

Escritores pacifistas de diversas generaciones, como David Grossman, Abraham B. Yehoshúa o Etgar Keret, han criticado públicamente las posturas de su país.

La muerte de Amos Oz deja un importante vacío en la literatura, así como en el compromiso pacifista de artistas como David Grossman, Abraham B. Yehoshúa o Etgar Keret, quienes al igual que Oz han criticado abiertamente  a su país, Israel, permaneciendo fieles a sus raíces.

El compromiso político de ellos ha sido siempre abierto y claro en contra de la violencia, a favor de una solución pacífica y negociada al interminable conflicto que enfrenta a israelíes y palestinos.

Todos han vivido de cerca esta lucha intestina -Grossman perdió a su hijo Uri, de 20 años, durante la guerra de Líbano-, han sufrido críticas y amenazas de muerte por mantener, desde sus postulados de izquierda, un enfrentamiento abierto con las autoridades israelíes. Y lo han hecho sin abandonar el territorio de un país que defienden más allá de sus políticas.

Amos Oz era cofundador del movimiento Paz Ahora, creado en 1978 por un grupo de 348 soldados y reservistas israelíes que escribieron una carta abierta al primer ministro Menachem Begin pidiendo que no perdiera la oportunidad de firmar la paz con Egipto, que se logró en 1979.

Pero Paz Ahora se dio cuenta muy rápidamente de que la única solución total al conflicto de la región era la creación de dos estados -Israel y Palestina- principal reclamación de este movimiento y del grupo de intelectuales israelíes encabezados por Oz.

Uno de los momentos claves de este activismo fue cuando en agosto de 2006 instaron al Gobierno israelí, entonces encabezado por Ehud Olmert, a que aceptara un cese al fuego en la guerra de Líbano. Solo dos días después de ese llamamiento, Uri, el hijo de Grossman, murió en una operación militar.

Lejos de cejar en su compromiso, estos intelectuales continuaron con sus críticas y un año después pidieron de nuevo a Olmert, en un manifiesto, que negociara un alto al fuego con el grupo extremista palestino Hamás.

En el documento tachaban de “intolerables” los “continuos ataques” con cohetes artesanales lanzados desde Gaza contra Israel por milicianos palestinos y recordaban que el Estado judío “ha negociado en el pasado con sus peores enemigos”.

Por ello pedían a Olmert que iniciara un diálogo con Hamás, al que boicotea la comunidad internacional, con el objetivo de “alcanzar un alto el fuego total sin condiciones previas”.

Fue el mismo año en el que Oz recibió el Premio Príncipe de Asturias de las Letras en reconocimiento a “la defensa de la paz entre los pueblos”. “Amo a Israel incluso cuando no me cae bien, aun cuando tengo ganas de enterrarlo”, dijo entonces Oz.

A juicio de Grossman (Jerusalén, 1954), los dirigentes de Israel han cometido “error tras error” y considera “casi ridículo y absurdo ver cómo el Gobierno hace lo que no tiene que hacer. Hace lo que hace justo cuando no tiene que hacerlo.”

Mientras que Yehoshúa (Jerusalén, 1936) ha cargado en numerosas ocasiones contra el muro “discriminatorio” construido por Israel para aislar a los palestinos, reiterando que se debería volver a las fronteras de 1967.

Y Keret, quien a sus 51 años pertenece a una generación mucho más joven, va más allá al asegurar que israelíes y palestinos “creen que tienen el monopolio del sufrimiento, que solo ellos tienen derecho a sufrir”, sin tener en cuenta a sus vecinos. (I)

Despedida

Emotiva ceremonia

Amos Oz, uno de los escritores israelíes más leídos en el mundo, pacifista e izquierdista, y que murió el pasado viernes a los 79 años a causa de un cáncer, fue despedido el lunes por amigos, lectores y políticos en una emotiva ceremonia.

35 novelas del autor han sido traducidas a 45 idiomas. Siempre fue candidato al Nobel de Literatura.

Personaje político

A la ceremonia asistieron representantes de la Autoridad Nacional Palestina, así como Ron Huldaí, alcalde de Tel Aviv.

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