Elsye Suquilanda, escritora, música, gestora y activista

“Yo digo que soy una ecuaterrestre”

- 11 de marzo de 2018 - 00:00
Foto: Elsye Suquilanda

Definida como una “creadora multivitamínica”, la artista ecuatoriana reside en Berlín, Alemania, desde 2008. Activista por los derechos de los animales, ha sido una promotora de la cultura ecuatoriana en el país donde habita actualmente. Es autora de Agua de mono.

Las circunstancias económicas y políticas en Latinoamérica han hecho que muchos habitantes de esta área busquen refugio fuera de sus países. Se estima que solo en Alemania hay 8,7 millones de extranjeros (Eurostat, 2016).

Pero en los últimos años el rico paisaje artístico e intelectual de Alemania se ha convertido en una razón importante por la cual muchos jóvenes deciden migrar.

Llegan al país interesados por su historia y su paisaje, pero también movidos por el hecho de que en muchas ciudades Alemanas, entre ellas Berlín, los bajos costos de vida se ajustan al bolsillo de quienes buscan empezar una carrera en las artes. Esto ha generado que en Alemania seamos testigos de una nueva ola artística latinoamericana.

Indagando sobre el papel que el arte ecuatoriano juega en esta emergente escena cultural, EL TELÉGRAFO se reunió con Elsye Suquilanda. Esta artista que se ha abierto un importante espacio en la ciudad habló sobre su trabajo y compartió con nosotros sus opiniones acerca de las nuevas perspectivas del arte ecuatoriano en el exterior.

Elsye Suquilanda nació en Quito en 1979, pero su familia es de Macará. El lema que resume su trabajo artístico es “Amor y respeto para todas las criaturas vivientes”. Elsye, quien es considerada una de las figuras más activas de la escena cultural latina de Berlín, se define a sí misma como creadora multivitamínica: escritora, poeta, tejedora de videos, gestora cultural, cantante autodidacta y activista por los derechos de los animales.

En Berlín, Elsye se ha dado a conocer por su compromiso con la gestión y promoción del arte y la cultura ecuatoriana en Alemania, y también por su controversial trabajo artístico que mezcla la poesía con el activismo animal. Los performances poéticos de Elsye obligan a la audiencia a reconocer que el arte es también una herramienta de cambio, de resistencia y de desobediencia.

La próxima semana continuará este especial de artistas en Berlín mediante un diálogo con el pintor Roberto Rivadeneira –aka URKU–, quien también hace murales y grafitis.

¿Cómo y por qué llegaste a Alemania?

Llegué a Berlín en 2008,  estaba casada con un europeo que obtuvo un trabajo en la ciudad. También buscaba un cambio grande en mi vida, hacer arte sin límites. Quería que la gente valorase mi trabajo, que se me respetara como creadora y artista.

De tu trabajo artístico, ¿cúales son los temas que más te intrigan y te ocupan?

Mi trabajo artístico es polifuncional; soy cineasta de profesión, escribo poesía y cuento, guiones de teatro, cine y documentales. Para mí, cada creación es una puesta en escena. Soy cocreadora de la “corriente perrosófica Chichoísmo” –que Elsye  define como el amor y respeto a todas la criaturas vivientes, y dice que su maestro es un perro andaluz llamado Chicho–. Busco difundir por medio del arte el amor y el respeto que se merecen todos los animales. Busco hablar sobre el bienestar de los animales, luchar por ellos; ser la voz de aquellos seres que quizá no tienen la facultad de hablar, pero sí poseen un corazón que a muchos se les ha perdido. Hablar de lo cotidiano, de lo sencillo, buscar la felicidad  por medio del arte, el humor fino.

¿De qué manera se ha visto influenciado tu trabajo por tu  proceso migratorio?

En la fuerza con la que volví a recrearme. Soy una “mujer de pelo en teta con los huevarios bien puestos” luego de haber tenido años muy duros en Berlín.  Me levanté de esas caídas aparatosas, he tenido aprendizajes a diario en todo sentido. ¡Abrí mis alas para seguir volando cada vez más alto y no cerrarlas nunca más! En la calma, en la alegría, la libertad con la que me expreso. Me doy el gusto de poder crear sin censura.

¿Dialogas a través de tu trabajo con Ecuador?

Por supuesto. Digo que soy una ecuaterrestre que se dio cuenta tiempo atrás de que no solo es un humano, es una mezcla de mono con can y vive en el planeta 030 Berlín. Me encanta utilizar dichos ecuatorianos, sentir que estoy allá. Cuando hago mis presentaciones, suelo utilizar melodías ecuatorianas en algunos cantos o versos de mis poesías. Quiero que la gente en Ecuador se identifique con el arte que vengo haciendo, que jamás olvido la tierra donde aprendí a aletear. Mis creaciones siempre llevan un mensaje, están llenas de gente ecuaterrestre, de los dichos, expresiones, de los colores, los volcanes, los animalitos, del humor, la comida típica. Siento que por medio de mis acciones artísticas la gente puede conocer más acerca de Ecuador. Siempre mantengo una relación muy estrecha con mi país. (O)  

Su libro

Agua de mono

Libro de poesía autobiográfica, comedia, recetas veganas por el el respeto a los animales.

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