La procesión más alta del mundo será este domingo

- 18 de agosto de 2018 - 00:00
El frío no suele ser barrera para la caminata, que se planea terminar en siete horas, desde las 04:00 hasta las 11:00. Al final del recorrido habrá una misa en las alturas.
Fotos: Jhon Guevara / EL TELÉGRAFO

La gruta de la Virgen del Volcán o del Cinto está a 4.500 metros sobre el nivel del mar, en una de las cumbres del Guagua Pichincha. A ese lugar subirá un grupo de lloenses este domingo.

El frío no suele ser barrera para la caminata, que se planea terminar en siete horas, desde las 04:00 hasta las 11:00. Al final del recorrido habrá una misa en las alturas.

A las 03:30, la Iglesia de la parroquia Lloa, en Pichincha, será el sitio en el que se concentrarán los devotos de la Virgen del Cinto para una procesión que tiene como destino una cima volcánica. 

Lloa es una población montañosa ubicada a 30 minutos del suroccidente quiteño, entre los 1.800 y 4.675 metros sobre el nivel del mar.

La pintura que replica la escultura de la Virgen del Volcán lleva inscrita la leyenda “Virgen Santísima del Cinto, líbranos del ímpetu del terremoto”.

Hace 29 años en esta parroquia se realiza la procesión, que empieza cuando un grupo de fieles sube en una caravana vehicular al volcán Guagua Pichincha, bajan el cuadro de la virgen haciendo paradas en distintos sectores y culmina una semana después, cuando la vuelven a subir a la gruta volcánica, a pie.

Huayrapungo (voz quichua que significa “puerta del viento”) es la entrada al santuario de la Virgen de Cinto, que lleva ese nombre porque, según la leyenda, el mariscal Antonio José de Sucre pasó por el lugar cuando se dirigía a librar la Batalla de Pichincha (24 de Mayo de 1822) y dejó su cinto (cinturón) allí como ofrenda.

Este año las celebraciones en Lloa comenzaron con la novena a la también llamada Virgen del Volcán, el pasado 11 de agosto. Al día siguiente  se realizó una misa en la Iglesia del Cinto y, a las 18:00,  hoy habrá una pequeña procesión por las calles del pueblo luego de la misa de despedida de la imagen que mañana partirá hacia su morada.

En la pintura está la leyenda “Virgen Santísima del Cinto, líbranos del ímpetu del terremoto”, lo cual explica la devoción de los pobladores de Lloa, que suelen rememorar confiados sus experiencias alrededor de la actividad volcánica.

El santuario tiene un mirador natural desde donde se observan los picos afilados de la ruta de los volcanes, además de la capital.

La larga lista de priostes
Hasta 2005, los priostes -anfitriones de la imagen que convoca esta romería- se alternaban, pero con el pasar del tiempo la lista de postulantes creció.

Por ello quienes quieran ser maestros de ceremonia de la fiesta anual deben esperar su turno.

El presidente de la junta parroquial de Lloa, Jorge Sotomayor, contó a este diario que será prioste el próximo año. Esta semana los encargados fueron las familias Castillo Cueva, Lema Bohórquez, Toapanta Viracucha, Viracucha Otavalo, Calderón Cueva, Chiriboga Viracucha, Lema Cueva, Viracucha Alquinga y Viracucha Quespaz.

Las fiestas en el Valle de Lloa giran en torno a la ritualidad religiosa y el 10 de agosto empieza el programa de esta edición.

A las 04:00 del domingo 19 de agosto se iniciará la peregrinación hacia la gruta del volcán Pichincha.

En 2015 Manuel Pillajo, uno de los romeriantes, contó que “llegar a la cumbre es espectacular, desde allí se ven, hacia adentro, las fumarolas del Guagua Pichincha”, pero luego de seguir la caravana hacia uno de los picos de la montaña, estas no fueron visibles.

Otro de los fieles lloenses, Arturo Aguirre, explicó que las fumarolas no aparecieron “porque el volcán es celoso con la gente de afuera”. Los mitos se funden con la realidad en los relatos de quienes participan en la procesión.

Creencias
En Lloa, la comunidad, incluidas sus autoridades, cree que si hubiera una erupción  la lava iría hacia la Costa, al occidente, por obra de la Virgen del Volcán. Esa es la razón para que, año a año, escalen una de las pendientes, incluso sobre el hielo que en esta época suele aparecer en tierras altas.

Estas creencias emparentan a la Virgen del Volcán con la Virgen de Agua Santa, en Baños (Tungurahua, en el centro del país).

La finca Yuragyacu es una de las primeras estaciones en el descenso de la Virgen del Volcán; allí vive la familia ganadera Viracucha Llumiquinga, cuyos miembros fueron priostes hace tres años. Félix Viracucha tiene una veintena de reses bravas allí.

Los fieles realizarán el ascenso (la gruta está a 4.500 metros de altura) en siete horas y finalizarán con una misa la procesión, que es considerada la más alta de todas en el mundo. (I)  

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