Régimen Desborde cuestiona con imágenes el poder político

- 22 de agosto de 2018 - 00:00
La muestra Régimen Desborde, conformada por tres series (tituladas Tauromaquia, C.E.N.S.U.R.A. y Los últimos días vistos del rey de España), se desarrolla en la sala Luis Miró Quesada Garland, en Lima, Perú.
Foto-acción: Monarca Criollo, Rodrigo Tarazona (Deox) y Freisy González

EL TELÉGRAFO consta en un rincón de la muestra que se desarrolla en Perú. La tauromaquia, la censura sociopolítica de Lima y una memoria de archivos sobre los últimos días del rey Juan Carlos I en el trono figuran en esta exposición que busca la reflexión sobre lo políticamente correcto y aceptado por las mayorías.

Cuando las imágenes interpelan al espectador y lo invitan a reflexionar acerca de la historia e identidad de su entorno, la posibilidad de que su visión del mundo cambie es casi una certeza.

El fotógrafo español Julián Barón persigue con nobleza este tipo de reacciones después de explorar en campo abierto -y a partir de sus talleres- lo que el tejido social atraviesa en varios países.

Régimen Desborde es el reflejo de un trabajo que selló en tres series bajo su óptica en relación a temas de censura política y social.

Se trata de una muestra que actualmente se desarrolla en Lima, Perú, en la sala Luis Miró Quesada Garland y que exhibe instalaciones con gráficas de las series tituladas Tauromaquia, Los últimos días vistos del rey de España y C.E.N.S.U.R.A.

La primera de estas documenta exhibiciones sobre el accionar de la Policía Nacional y la guardia civil en plazas de toros ante públicos escolares.

Mientras, la segunda serie aborda un libro con escenas de presentaciones públicas del rey Juan Carlos I hasta que abdicó al trono y fue sucedido por su hijo Felipe, en junio de 2014.

Para dar vida a esta memoria, Barón utilizó la misma técnica del fotógrafo Fernando Nuño, quien en décadas pasadas materializó la transición monárquica luego del fallecimiento del rey Franco y la toma del trono del rey Juan Carlos I, en un documento vivo con escenas obtenidas de la sala de control de la televisión española.

En uno de sus rincones, diario EL TELÉGRAFO consta en una página que registró una de las series del fotoperiodista Julián Barón.

“Lo que hice fue embadurnar el libro de un verde croma para alertar, poner atención y énfasis en esa farsa que supone toda esa escenografía que ponen a disposición del ciudadano a través de la televisión, para seguir con rituales y todo este asunto del poder”, cuenta Barón, quien trabaja a partir de la lectura de la imagen en cualquier modalidad, con la intención de construir una poética y ética de la memoria en el terreno sembrado de visualidades de la cultura contemporánea.

C.E.N.S.U.R.A. es otra interesante investigación que desarrolló en colectivo con reporteros gráficos de diarios limeños, que se encargaron del fotoperiodismo sobre la censura que experimentan en lugares donde se centran las manifestaciones políticas.

Otros espacios de la muestra exhiben libros relacionados a los temas que aborda la exposición. Además, hay una televisión instalada que presenta una tira de trabajos simulando un fotograma.

Este último es un trabajo que Barón hizo sobre el éxodo que sufrió Lima en el período industrial de los cincuenta, el conflicto armado interno y la invasión de nuevos habitantes a sus cerros.

Finalmente, en la sala interna de esta vitrina -ubicada en el Municipio de Miraflores- el fotoperiodista levantó un memorial de archivos sobre una obra sin título del grupo teatral Yuyachkani.

La pieza cuestiona la construcción de la memoria histórica de Perú, en 1973, en la que se repasa la situación de la guerra del Pacífico que mantuvo contra Chile y el conflicto armado interno desde 1980 al 2000.

“Ellos generan una horizontalidad entre público y actores en la cual se interpelan porque están todos en el mismo plano y todo ese movimiento es al final como una centrífuga que se puede percibir dentro de esta sala”, asegura este español, quien de  forma paralela a la muestra preside La Jaula, un laboratorio de imágenes en el que trabaja con un colectivo de fotógrafos, grafiteros, diseñadores y artistas visuales.

En julio, Barón visitó Guayaquil, donde desarrolló El Contrataller, un curso experimental que resultó en una autopublicación de un libro al que denominó Guayaquil a la contra 3.0, exhibido en el Archivo Histórico de la ciudad.

“El calor humano que sentí en Guayaquil no lo he vivido nunca en otras ciudades de la región”, dice este maestro del lente quien otorgó un espacio a EL TELÉGRAFO en Régimen Desborde, para exhibir la publicación sobre Tauromaquia, en la que el columnista Luis Navarro señala que la obra de Barón busca la integridad perdida en un mundo fiado y fragmentado. (I)  

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