Muégano teatro estrena casa y ahora se moverá desde el centro

- 07 de mayo de 2018 - 00:00
Bárbara Aranda (izq), Santiago Roldós y Pilar Aranda fundaron el grupo hace 18 años en España y regresaron a la ciudad con la idea de tener su sede.
Foto: Lylibeth Coloma / El Telégrafo

La agrupación conformada por Bárbara y Pilar Aranda, Santiago Roldós y Estefanía Rodríguez recibieron del Municipio un espacio en el centro de Guayaquil, en un convenio de administración por 25 años renovables.

Hace cuatro años los teatros no estaban de moda como ahora. La oferta en Guayaquil, como siempre, era dispareja. En ese momento, el grupo Muégano, fundado por Santiago Roldós, Bárbara y Pilar Aranda hace más de 18 años en España, estrenó su propia casa en el sur de la ciudad.

Tener su espacio para montar, experimentar y cuestionar fue desde siempre el proyecto que se plantearon a partir de su retorno y hoy redimensionan su propuesta con una nueva sede en el centro de Guayaquil.

El pequeño teatro del sur, que funcionó con algo que denominaron “adhesión libre sugerida”, fue solo un momento de transición hacia algo más grande. Antes de fundar su sede y dejar de usar el miniteatro del ITAE, donde actuaron por más de 10 años, en 2009 la agrupación había presentado al Municipio de Guayaquil un proyecto para el rescate de casas patrimoniales de la ciudad a través del teatro.

La idea surgió con una muestra sobre la obra del arquitecto Francisco Maccaferri en el Museo Municipal. En ese momento, un trabajo en conjunto con el arquitecto Florio Compte sobre la obra de uno de los fundadores de las construcciones racionalistas en la ciudad, les hizo notar la cantidad de espacios a los que podría acceder la escena y al mismo tiempo reactivar el patrimonio existente y -muchas veces- en decadencia.  

Se pensó en unir la ciudad con una posibilidad de entendimiento del arte como espacio de transformación. “Si es deleite el arte, sobre todo lo es porque es un lugar donde uno se imagina siendo otro, se imagina pudiendo cambiar las cosas. Es un combo en ese sentido”, señala Santiago Roldós.

El esquema era muy simple: la ciudad les entregaba el espacio y el grupo su trabajo a la ciudad con una casa propia. La agrupación propuso un esquema de relación para agrupaciones teatrales, “pero luego no pasó nada y nosotros lo dimos por perdido”, agrega el artista.

La decisión de alquilar un espacio en el sur fue para no romper con la meta de tener un lugar propio y responder sus interrogantes como grupo. “A partir de eso, a finales de 2014, la Municipalidad nos volvió a convocar y nos contrapuso no hacerlo con la restauración de un nuevo edificio, sino con otro nuevo pero en un espacio de importancia histórica”.

La primera casa que el alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, le ofreció a Muégano fue El Cacaotal, ese vestigio de la época de oro cacaotera que el Municipio y el Ministerio de Cultura y Patrimonio acordaron derribar en una sesión del Concejo por su estado de deterioro y tras discutirlo por más de un año.

A decir de Santiago Roldós, cuando presentaron la propuesta el Alcalde sugirió que los espacios que se deberían rehabilitar para dinamizarlos con arte tendrían que ser aquellos que se encuentran en mayor riesgo “y hay uno en Panamá e Imbabura que está destrozado”, dijo Nebot en ese momento.

Años después las perspectivas cambiaron. Le propusieron construir un nuevo sitio, como harán en el lugar que ahora está El Cacaotal. La nueva sede de Muégano está en el callejón Magallanes, en la zona rosa, entre construcciones por destruirse y otras que aún no se inauguran.

A Roldós no le parece que el ocupar espacios patrimoniales para el teatro sea una utopía o una propuesta que haya quedado descartada, pues “existió -dice- la disposición y la propuesta para hacerlo”, aunque -en algunos casos- se haya diluido con el tiempo. Con el Estudio Paulsen esta idea se concretó con su restauración.

La nueva casa
En convenio de administración por un período de 25 años renovables, Muégano administrará este lugar del centro. En este convenio, constan una serie de puntos que incluyen seis funciones en distintos espacios municipales. Lo principal, según la agrupación, fue preservar la independencia y autonomía artística.

Además de recibir el espacio del Municipio de Guayaquil, ha recibido auspicios de empresas como Banco Guayaquil, La Ganga, Actec, la familia Antón Bucaram. La pantalla gigante en la que se estrenará la sala con el Festival Encuentros del Otro Cine (EDOC) fue una donación de Cinemark. A esto se suman las modalidades de mecenazgo que se han ideado, como el proyecto “apadrina una butaca”.

La programación ahora no debe suspenderse. Se plantean generar este mismo año el laboratorio de Muégano y residencias. Además serán la sede de encuentros artísticos que organizan compañías como Zona Escena, con el Fiartes y Fragmentos de Junio; o de grupos como Malayerba o La Trinchera, que han estado con la agrupación desde el principio.

“No sé si el objetivo es mover el centro sino empezar a movernos en el centro”, dice Aranda. Creen que “el teatro es un espacio para la radicalización de todos los discursos”. Para Roldós, el Muégano ahora mismo está en crisis, en el sentido de lo que significa crítica, cambio.

“Queremos radicalizar nuestro trabajo. Brecht decía que estaba preparando su siguiente error. Esto es difícil decir en un medio que está dominado por el cómputo. Nosotros pensamos que este espacio de la ciudad y de Muégano Teatro tiene que servir para poner en cuestionamiento todo eso”. (I)

Datos
El nuevo espacio
El teatro tiene 9 metros de altura, 7 en la sala. La Iluminación es mucho más moderna, sofisticada. Se compone de un sistema mixto de luces alógenas y las luces convencionales de toda la vida. El diseño es de Santiago Hidalgo .

25 años durará el convenio de administración que firmó el grupo con el Municipio de Guayaquil.

Auspiciantes
Entre los principales auspiciantes de la sala cosntan: Banco Guayaquil, La Ganga, familia Antón Bucaram. (I)

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