“Mi mirada crítica viene del humor que consumí de niño”

10 de noviembre de 2013 - 00:00

“Aquí dice que eligieron a tu representante en la Tierra y es argentino”, le dijo alguna vez el Diablo (mientras miraba el periódico) a Dios en una de sus tantas conversaciones, a lo que el padre de Jesús respondió: “¿Messi?”.

Cotidianas, críticas, pero sobre todo humorísticas, así  son las ilustraciones de Alberto Montt, quien es conocido por su blog Dosis Diarias, en el que publica sus viñetas desde  2006  y que, a lo largo de estos años  le han generado gran popularidad en diversos públicos por la forma en que aborda temas ‘sensibles’ como el de la religión (remítase al primer párrafo de esta nota, que es extraído de una conversación ilustrada por Montt entre Dios y el Diablo).

Aunque nació en Ecuador en 1972, toda su formación como ilustrador y artista la hizo en Chile.  

¿Por qué decidió ir a Chile a desarrollar lo que ahora son sus Dosis Diarias?
En Chile me encontré con un mercado que yo no esperaba, pues pensé que iba a ser más fácil ilustrar ahí. Estuve un año y medio haciendo diseño, tratando de sobrevivir y llegué a un punto en el que todo el tiempo añoraba ese Ecuador que siempre te acoge. En Chile me vi en la necesidad de golpear puertas, que para mí era algo absolutamente desconocido. En Ecuador nadie golpea puertas, pues solo necesitas conocer a quien te va a ayudar. En un principio me encontré con muchos ¡No! antes del primer ¡Sí!

¿Con qué problemas se encontró ya en el desarrollo de su trabajo?
Cuando uno comienza a trabajar en ilustración, caricatura o diseño, siempre quiere hacer lo más grande, entrar por la puerta mayor. Entonces, cuando te planteas hablar de temas grandilocuentes o que deben ser trascendentales, terminas pasteurizando un proyecto que, si hubiera sido más personal en la historia, hubiera sido más interesante. Cuando abordas temas simples y personales, estás abordando temas comunes que les pasan a todo el mundo. No sé si era Dostoievski quien dijo “Grafica tu aldea y graficarás al mundo”.  

Algunos dicen que lo que hace son ilustraciones, otros que es diseño gráfico, y también hay quienes afirman que elabora cómics. ¿Cómo se define?
Creo que cada persona tiene su propio análisis de cada actividad que mencionas. ¿Dónde comienza el arte y dónde termina el diseño? Cada respuesta a esta pregunta va a ser correcta. Para mí, la ilustración es aquel dibujo que está en función de la comunicación de una idea, por darte uno de los tantos conceptos que puede haber. Desde esa perspectiva, la Capilla Sixtina es una gran ilustración. Para otros, la ilustración tiene que ver con embellecer objetos o hacer acompañamientos emocionales a textos.

¿Por qué eligió el humor como el eje de su trabajo?
Creo, cuando se trabaja en el área de creatividad, que uno viene cargado con un disco duro llenó de información que después se hace cine y, por ejemplo, si eres un tipo totalmente desquiciado te conviertes en un Haneke. Si los hermanos Coen hicieran teatro, no se distanciarían mucho de lo que hacen en sus películas. Creo que uno no toma la decisión de irse por un camino, en mi caso, la ilustración simplemente refleja mi personalidad, que muchas veces es humorística y reflexiva, y en otras netamente idiota.

De 16 personas que veían su blog en 2006, ahora las visitas diarias llegan a más de 100 mil. ¿Qué es lo que se planteó en ese espacio para que haya tenido ese éxito?
Con Dosis Diarias lo que me planteo es traspasar una idea, lo menos filtrada posible, de la cabeza al papel.  No tengo pretensiones filosóficas ni humorísticas ni críticas, lo único que hago es convertir esas Dosis en un  pequeño lugar de exorcismo de demonios. Entonces, si un día me jode mucho algún tema de la religión, de la falta de libertades, o si  me gustó una chica en el metro, todo eso estará ahí.

¿Quiénes han sido sus referentes?
Sin duda, haber crecido leyendo a Mafalda fue fundamental para mí, así como a Condorito, Charlie Brown, escuchando a Les Luthiers o a Julio Jaramillo. Todo tiene una parte de culpa en lo que hago. Pero creo que mi mirada crítica viene del humor que consumí de niño, como a Quino, Fontana Rosa o Gary Larson.

¿Considera que esta época, que ha privilegiado lo visual, ha ayudado a que se consuma de mejor manera su trabajo?
 Creo que hay dos cosas que puedes analizar ahí: uno es la inmediatez, en donde necesitas que los estímulos sean muy veloces para poder capturarte, y luego está en que nos hemos convertido en editores de contenido. Es decir, que cada persona elige exactamente lo que quiere ver, leer o escuchar. En muy pocos casos la gente toma el periódico como única fuente de referencias. No sé si la gente más joven ha privilegiado el consumo de la imagen, pero sí tiene más poder de decisión sobre qué es lo que quiere consumir.

 

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