Cinco filmes se destacan en el V Festival de Cine Latinoamericano

- 07 de junio de 2018 - 00:00
Las herederas, de Marcelo Martinessi, es uno de los filmes de esta edición de aniversario.
Fotos: cortesía

Las películas que se seleccionaron para este encuentro cinematográfico son estrenos y muchas de ellas han dado de qué hablar en eventos internacionales como Cannes.

El pasado martes se inauguró en Quito la quinta edición del Festival de Cine Latinoamericano (Flacq), conocido antes como la Casa Cine Fest. Para celebrar el quinto año, sus programadores Tomás Astudillo y Pedro Orellana decidieron darle su nombre inicial y agregarle Quito, además de jugar con las siglas como se hace en la denominación de otros eventos de su tipo, con grandes dimensiones.

Este año, la selección se hizo con dos meses de anticipación, por lo que sus programadores optaron por una curaduría en vez de la tradicional convocatoria abierta.

Orellana y Astudillo vieron 100 filmes latinoamericanos y escogieron 60 de 14 países.

Además gestionaron con los productores de cada uno su exhibición —en la mayoría de los casos estrenos— en el país. Astudillo cree que entre los seleccionados hay cinco   que el público no debería dejar pasar por alto.

Las herederas
La película paraguaya Las herederas, estrenada este año en su país, ganó dos Osos de Plata en la Berlinale, además del premio de la crítica internacional. A pesar de eso y de los homenajes que se le hicieron en su país fue rechazada por varios senadores.

Este filme de Marcelo Martinessi cuenta la historia de Chela (Ana Brun) y Chiquita (Margarita Irún), dos mujeres que llevan décadas como pareja en Asunción.

Pese a su alta posición social están vendiendo los muebles, las vajillas y cubiertos recibidos de sus familias.

Oso polar
El filme Oso polar, del mexicano Marcelo Tobar, fue grabado con un celular. Nace de la idea de contar cómo fue la infancia del director ahora que creció y ve las cosas de diferente modo. Narra un encuentro entre antiguos compañeros de escuela.

La familia
La familia el primer filme venezolano que ganó un premio en Biarritz. Además fue el primero de su nacionalidad en estar en la crítica de Cannes. En este largometraje Gustavo Rondón Córdova relata la historia de un padre y su hijo, quienes se desenvuelven en un mundo de violencia en Caracas. Aborda la mirada dura que tienen el uno con el otro. Un día Pedro llega con un grave problema a casa, luego de herir a alguien en una pelea callejera.

Cenizas
La segunda película del ecuatoriano Juan Sebastián Jácome, Cenizas, trabaja un drama que tiene como telón de fondo al volcán Cotopaxi y se hila en torno al reencuentro de una hija con su padre después de un pasado nebuloso en el que la violencia los separó. Tiene un halo que los sume en la incertidumbre y en la idea de impunidad.

La vendedora de fósforos
La cinta de Alejo Moguillansky, La vendedora de fósforos, es, según el crítico venezolano Pablo Gamba, “una película característica de la renovación del nuevo cine argentino”.

Esta tendencia se inició en 2008 con Historias extraordinarias, de Mariano Llinás. Tanto Moguillansky como Llinás son integrantes de El Pampero Cine.

Moguillansky recurre al cuento de Hans Christian Andersen del que toma el título la película, que figura también en una obra que el músico alemán Helmut Lachenmann presentó en el teatro Colón, en Buenos Aires, con el compositor interpretándose a sí mismo.

En la cinta hay un personaje vinculado a la Facción del Ejército Rojo –el grupo terrorista alemán– y citas de Al azar de Baltasar, con una recreación infantil en colores. (I)  

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