Belén Jaramillo expande las fronteras del cuerpo

- 07 de julio de 2018 - 00:00
La artista presenta la muestra (no) pose en la galería Más Arte. Su obra reflexiona sobre las posibilidades del arte figurativo y sus representaciones.
Foto: Álvaro Pérez / EL TELÉGRAFO

El trabajo de la artista quiteña Belén Jaramillo (1981), aka Bln Bike, explora en las posibilidades del cuerpo y en su representación plástica. A través de una investigación sobre las poses de los modelos que asisten a los talleres de dibujo, Belén evidencia los cánones normalizados en cuanto a las posturas de los hombres y de las mujeres. 

Históricamente, la construcción cultural de los cuerpos masculinos y femeninos ha determinado que cada uno de ellos tenga características definidas, que pocas veces son cuestionadas.

En el caso de las mujeres, desde el Renacimiento hasta nuestros días, se las ha proyectado artísticamente desde una mirada dócil, vulnerable, disponible para los otros. Mientras que los hombres, generalmente, han sido retratados desde la heroicidad, la fortaleza o el temple.  

En la muestra se presentan una serie de dibujos que forman parte de un cuaderno de campo de la artista, en el que reflexiona sobre su práctica.

Estas nociones binarias son cuestionadas desde diferentes formatos por Bln Bike en la muestra (no) pose, que se exhibirá en la galería Más Arte hasta este 20 de julio.

La exposición está dividida en cinco momentos. La primera parte corresponde a una serie de dibujos del cuaderno de campo de la artista, en el que trata de entender los  discursos y lenguajes que hay detrás de cada pose.

Estos dibujos están acompañados de textos reflexivos y explicativos. Por ejemplo, se leen notas como “Poses suaves. Delicadas. Femeninas”; “Nunca mirar de frente mientras poso porque es desafiar”;  “Las poses recostadas suelen producir vulnerabilidad”; entre otras.

Belén lleva diez años trabajando con arte figurativo y ahora es la coordinadora de talleres de dibujo de la Universidad San Francisco de Quito.  Durante un recorrido por su trabajo explica que con los años se dio cuenta de “que así como ves al modelo ves a la mesa, a la lámpara, es decir, la despersonalizas”.

Su gesto, en ese sentido, es recobrar la humanidad de esos cuerpos que trabajan junto con ella. Esta reflexión se pone en evidencia en la segunda parte de la muestra, en la que presenta tres cuadros de gran formato pintados en óleo sobre madera tratada.

En estas piezas se observan a dos mujeres y un hombre en posturas que develan su historia personal: la primera se estira la espalda con la mano, pues está cansada de permanecer en las mismas poses; la segunda lleva su pecho hacia adelante para que la leche producida por su embarazo no se riegue; y el tercero aparece recostado, en una posición típicamente femenina. 

“El cuerpo hace registros de cómo estás tú. El cuerpo es una memoria de lo que eres. Todo lo que haces te representa a ti, desde cómo te peinas, qué ropa usas. Lo mismo pasa con la pintura. Tu mancha tiene mucho que decir”, comenta Belén mientras manipula insistentemente con sus manos un cuarzo citrino.

La tercera parte de (no) pose es una instalación en la que el espectador puede observar a modelos en el taller y leer frases reflexivas. Finalmente hay un cuarto oscuro a manera de paisaje sonoro y en la inauguración de la muestra hubo un performance con la participación de modelos en vivo que interactuaron con el público, mostrando su individualidad.  (I)  

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