"Amaluna" relata el amor con alturas y desafíos

- 16 de septiembre de 2018 - 00:00
Luliia Mihailova (izq), acróbata que encarna al personaje de Miranda, junto a Evgeny Kurkin (Romeo), durante la obra Amaluna del Cirque Du Soleil.
Foto: cortesía: Cirque Du Soleil

El espectáculo del Cirque Du Soleil, de Canadá, se presenta de martes a domingo en el parque Bicentenario de Quito hasta el 30 de septiembre.

Luchar por el amor nunca fue tan peligroso y, a la vez, enternecedor. Sobre todo si alguien  lo hace en medio de seres fantásticos, acróbatas atrevidos y desafiantes guerreras.  Aquella lucha no es una metáfora romántica, es en el sentido literal. 

La historia sucede mientras una banda femenina interpreta melodías con percusión, guitarras eléctricas y una potente voz que envuelve de magia a la audiencia. 

Así es el espectáculo del Cirque Du Soleil Amaluna, que se presenta en el parque Bicentenario de Quito hasta el próximo 30 de septiembre.

Los acróbatas durante un entrenamiento previo al acto denominado el Teeterboard, en el que deben escapar de una prisión con sus habilidades.         

La trama
Amaluna es un show en el que “esperar lo inesperado” es una posibilidad constante, y hay que estar preparado. Cuando las luces se apagan, el público ya no está bajo una carpa de circo, sino que es transportado a la isla Amaluna de la reina Próspera, que es habitada solo por mujeres.  

 Es en ese lugar donde ocurre esta historia mágica que plantea temas como la fuerza del amor, la valentía, la decisión y el maravilloso poder de la feminidad. 

La protagonista es Miranda, que por motivo de su cumpleaños está en una celebración. Por ello, su madre, la reina Próspera, provoca una tormenta para que unos marineros lleguen a la isla y uno de ellos se convierta en la pareja de Miranda.   

El hombre es Romeo, pero no la tendrá fácil, pues deberá sortear y vencer una serie de obstáculos peligrosos por el amor de Miranda.

El relato está basado en la obra de teatro La Tempestad de William Shakespeare,  pero con el aval del Cirque Du Soleil, como garantía de espectáculo mundial.

Personajes fantásticos
¿Esperar lo inesperado? Sí, tanto que la  audiencia debe estar alerta a las sorpresas. 

Cuenta con personajes como Cali, una lagartija humanoide que cautiva con sus enigmáticos gestos y habilidades malabarísticas; luego viene el talento de los acróbatas que volarán por los aires y el público sentirá que casi “peinan sus cabezas”; y diosas con sus dones sobre la naturaleza.

A estos se suman las valientes guerreras amazonas de la mitología clásica; y las asombrosas valquirias de las leyendas nórdicas.

 Los acróbatas dominan  buena parte del relato. Uno de ellos es David Rimmer, del Reino Unido, joven de 27 años  que llega a su segundo trabajo con el Cirque Du Soleil. “Comencé con Corteo en 2011 y ahora tengo cuatro años con Amaluna”.

David realiza el acto del trampolín doble (foto) junto con los amigos de Romeo para escapar de una prisión con saltos de impulso. 

El acto es tan impresionante que hasta parece que los acróbatas hicieron un “pacto con la ley de gravedad”, por el dominio de las alturas y su caída. 

Pero así dicen que es el amor, sentir que uno “vuela por los aires” o “saltar  al vacío”, por eso a la par se  desarrolla otra historia  entre los personajes clowns de Jeeves (criado de Romeo) y Deeda (ama de cría de Miranda), quienes se encuentran, se buscan, se cortejan  y, en ese  proceso, enternecerán a los asistentes con sus divertidas ocurrencias.  

El público experimenta esa situación en directo, tanto así que hasta les acompaña en sus travesuras.

Y en medio de ese idilio, sucede algo curioso, Jeeves y Deeda no hablan un idioma específico, pero no es necesario, ellos se comunican con su lenguaje corporal, con muecas que provocan divertidas situaciones que sorprenderán  al espectador.

Amaluna hace honor a su nombre, pues “ama” en latín significa madre; y “luna” es  un símbolo que representa a la mujer. 

En ese sentido, el  elenco es femenino en su mayoría,  pues cuenta con 30 mujeres, y 18 varones. Además, el show tiene  una banda musical en vivo integrada solo por chicas.

La obra  impresiona no solo por su puesta en escena, sus vistosos actos musicales y vestuario; los artistas representan con veracidad a  sus personajes generando la sensación de que la aventura se vive en la misma isla.

Al final, el público regresará a tierra firme, luego de experimentar una fantasía de dos horas de duración.

Luchar por el amor nunca fue tan desafiante, pero en  Amaluna es una contienda que lleva a un encuentro  mágico con casi todas las culturas del mundo, sin idiomas, ni fronteras, y en donde la única visa necesaria es un corazón humano “dispuesto a volar”.  (I) 

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