Actores llevan la pasión del deporte a las tablas

02 de junio de 2011 - 00:00

El Auditorio Simón Bolívar será nuevamente sede de un Match de Improvisación Teatral -hoy, 20:30-, esta vez con el fin de que se retome el espectáculo que se ofrecerá en Guayaquil con quince actores y cada 2 meses durante este año. Ruth Coello, de Fantoche Teatro de Grupo, quien junto con sus compañeros Hugo Avilés y Fabricio Mantilla fueron fundadores de la Liga Ecuatoriana de Improvisación (L.E.I.) y presentaban este formato, el más largo, vertiginoso y completo de los de “impro” en varias salas de la ciudad, reconoce que no se lo escenificaba hasta hace un mes por falta de elenco, costos y acceso a una sala amplia.

Aunque fue el año pasado en una serie de talleres que se formó la nueva sangre de Fantoche, de improvisadores, en Fantoche Casa Teatro, Coello admite que ese espacio es muy limitado para acoger el match. Esa nueva generación está representada en 5 jóvenes que conforman el primer elenco juvenil-profesional de improvisadores llamado Improdigios: Yannick Avilés, Ana Margarita Navarrete, Adrián Avilés, Carolina Jiménez y Andrés Otero.

Para Coello, los objetivos de la función, en la que se juntan ella, Avilés, Mantilla y Juan José Jaramillo -Fantoche- con los Improdigios, son el placer de producir  un espectáculo que pocas veces pueden hacer, que el público los conozca más y que al unir más audiencia, esta acuda a las funciones regulares en la sala del grupo, que serán  los sábados, empezando en 2 semanas. Para la actriz y directora es el entrenamiento regular de “impro”  el que permite que puedan concretar historias ocurrentes en poco tiempo frente a un público que los ve en un tablado, uniformados, en 2 equipos y siguiendo las reglas de árbitros.

Yannick y Adrián Avilés también perciben que este espectáculo creado en Canadá que genera gritos, conversaciones y opiniones apasionadas del público por lo que observa, le genera a los actores nervios. Los jóvenes improvisadores indican que tienen sus sesiones de entrenamiento  propias   que les permite a los 5 Improdigios conocerse “tanto que los asusta” para luego comunicarse con los demás actores en escena trabajando con la creatividad en estado puro, sin cuarta pared y dándole su comodidad a un público participativo y cercano.

Andrés Otero considera que el tamaño de la sala genera en los actores la adrenalina  para darle lo mejor al público.  Indica que él durante el match apoya la historia en curso o es el motor de o el que da vuelta a ese relato si es que decae.

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