9 artistas muestran su versión del mar boliviano

- 03 de marzo de 2018 - 00:00
La artista chilena Erika Ewel presenta una historia familiar, la desaparición de unas tías en el mar que ya no le pertenece a Bolivia.
Fotos: Lylibeth Coloma / EL TELÉGRAFO

El pasado 1 de marzo se inauguró en el Museo Nahim Isaías de Guayaquil una exhibición binacional que plantea la pregunta ¿Un mar para Bolivia?

Bolivia conmemora el 23 de marzo el Día del Mar, ese territorio que, según su historia, perdió en varias guerras con Chile, su país vecino. El primer día de marzo y un poco antes de la conmemoración de la ausencia de mar se inauguró en Guayaquil, una ciudad puerto, ¿Un mar para Bolivia?, una muestra en la cual se encuentran por primera vez los discursos entre artistas chilenos y bolivianos.

La exposición nace como una interrogante en la que se cruzan los discursos, los estereotipos y las anécdotas que surgen a partir de la propiedad marítima en territorios vecinos. Hacerlo en una ciudad distinta tiene el propósito de asentar las ideas en un terreno donde no existen intereses políticos sobre los discursos, simplemente una mirada lejana.

A través de sus obras cuatro artistas chilenos y cinco bolivianos se delatan, hablan de la historia que aprendieron del mar y median de la manera en la que los gobernantes no lo han hecho, desde la sinceridad y no desde el populismo.

La artista Nadia Callau trabaja con telas. En Aprofe compartió su técnica con adolescentes para representar sus historias sobre el mar.   

En 2012, Eduardo Ribera, arquitecto y actual director del Museo de Arte Contemporáneo (MAC) de Santa Cruz de la Sierra en Bolivia, se planteó la pregunta ¿Un mar para Bolivia? Entonces, la compartió con el curador chileno Ernesto Muñoz para iniciar este intercambio entre  diversos artistas.

En la primera faceta de esta muestra binacional, curada por Muñoz varios autores chilenos enviaron una serie de fotos que se imprimieron y exhibieron en Bolivia sobre el tema del mar.

 

Desde entonces la muestra se hace de manera bianual. En su segundo montaje ya no hubo un curador, pues a decir de Ribera, a veces este con la idea de hilar las propuestas plantea un mismo discurso que no permite poner de manifiesto todas las dimensiones que pueden existir sobre el tema.

En la muestra que se montó en el Museo Nahim Isaías, en Guayaquil, exponen artistas de los dos países cuyo tema de trabajo ha sido el mar. Entonces, en la muestra, además de enfrentarse los discursos sobre la pertenencia o no del mar se cuentan las historias de los individuos que participan y cómo el conflicto ha mediado en ellos.

En una de las salas del museo se enfrentan los discursos del mar, del lado boliviano y del chileno. Para ver el uno hay que darle la espalda al otro, como ha ocurrido con el relato de esta historia.

La artista Erika Ewel presenta cuatro fotografías como modo de un rompecabezas, a las cuales las antecede una pecera con barquitos de papel. En ella la artista presenta a sus tías chilenas desaparecidas después de un viaje al mar que le pertenecería a Bolivia. Para ella, estas mujeres desaparecieron como la propiedad del mar para el país andino.

Dos artistas bolivianas trabajaron en una residencia en Aprofe, en el suburbio de Guayaquil. Allí adultos mayores armaron origamis de barquitos de papel para dejarlos ir por el Estero Salado. La artista Nadia Callau trabajó con adolescentes en dos grupos  por tres días. Les preguntó de sus recuerdos sobre el mar y cada uno le dio forma a su idea del agua con tela. 

De acuerdo a Ribera, en Chile enseñan en las escuelas que Bolivia nunca tuvo mar, el que tuvo mar fue el alto Perú. Los chilenos sienten que les quitaron el mar porque está concesionado a familias que les cobran a los pescadores por usar el territorio que debería ser de ellos.

“Los gobiernos  han intentado acercarse, pero con la mezquindad siempre tienen sus intereses”, dijo Ribera.

Para el curador, si el mar es un discurso hay que trasladarlo al sector artístico y desde ahí ver otros paradigmas, encuentros, preguntas, porque si no, no va a pasar nada bueno. “Si hacen política, con eso se estancó. Los artistas te pueden dar esa posibilidad, desde la poesía que tiene el arte”, sostuvo Ribera sobre la muestra. (I)   

Suburbio

Trabajo en aprofe

A través de las residencias en el suburbio de Guayaquil, en Aprofe dos artistas bolivianas trabajaron su obra con adultos mayores y  adolescentes para generar otros discursos. Los trabajos integran la muestra del Nahim Isaías. 

9 artistas participan en la exposición binacional. Cinco son de Bolivia y cuatro  de Chile.

El curador

Desde 2012, Eduardo Ribera, arquitecto boliviano y actual director del Museo de Arte Contemporáneo de Santa Cruz de la Sierra, trabaja en este cruce de diálogos sobre la historia.

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